Estamos frente al fin de un ciclo y sabemos que de ninguna manera la retirada del poder será ordenada y tranquila. Por el contrario, seguramente aumentará la prepotencia y su arremetida institucional.
Por Roberto Costa, Senador Provincial, vicepresidente II de Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires
El aceleradísimo y avasallante tratamiento del proyecto para la denominada “democratización de la Justicia” promovido por la Presidenta de la Nación y la reacción de la gente que se expresó en forma pacífica, espontánea y consciente nos conmovieron como ciudadanos y nos alertaron como políticos acerca de cuál es la gravedad del tema y cuál la responsabilidad de la oposición.
Estamos frente al fin de un ciclo y sabemos que de ninguna manera la retirada del poder será ordenada y tranquila. Por el contrario, seguramente aumentará la prepotencia y su arremetida institucional.
Este complicado escenario exige que el arco político no oficialista se haga cargo de la situación.
Que dejemos de ser los enemigos funcionales deseados por el Gobierno para convertirnos en la oposición soñada por la ciudadanía.
Esta es la hora de la República. Es el momento de dejar de lado los egoísmos y unirnos en una convergencia democrática y plural, estable y previsible.
El individualismo exacerbado, el narcisismo y la ambición desmedida que caracterizan a buena parte de los políticos de nuestro país no conducen a nada más que al enriquecimiento de unos pocos y al desastre para los demás.
Nuestro límite no deben ser los prejuiciosos encasillamientos ideológicos, sino un amplio entendimiento sobre las políticas de Estado.
La ética en la gestión, la transparencia y la búsqueda del bien común deben guiarnos. Creo esta es la única forma de reencauzar el curso de la historia.
Las próximas elecciones nos dan una oportunidad para que este compromiso de convivencia y gobernabilidad sea real y distinto a cualquier otro. Es tiempo de abocarnos al futuro y superar esta constante dicotomía amigo - enemigo.
Dejemos que el Gobierno siga inmerso en el pasado, en su relato fantástico sobre los héroes de los ´70 y en una implacable lucha imaginaria contra una dictadura que ya dejamos atrás hace 30 años. Tengamos bien en claro, que cuando el fin es ruin, aunque se lo pinte de rosa, los medios para alcanzarlo también lo son.
