Uno de Rosario, otro de Buenos Aires. Uno forma parte de la “elite” de los cómicos más reconocidos de la Argentina; el otro comenzaba a formar e imponer su estilo personal en el periodismo moderno del país. Ayer se cumplieron 21 años del fallecimiento del “Negro” Olmedo y cinco del trágico final de Juan Castro.
Ayer, 5 de marzo, se recuerda la memoria de dos figuras, cada uno a su manera, muy importantes para la televisión argentina: Alberto Olmedo y Juan Castro. A ambos no los une únicamente el día en el que dijeron adiós, sino también el confuso y lamentable modo de fallecer.
Olmedo, uno de los cómicos más grandes de la historia de nuestro país, murió a los 54 años al caer del piso 11 del departamento en donde se alojaba en Mar del Plata. A metros de este edificio, hoy en día, existe un monumento que lo recuerda, fiel retrato realizado por la artista Elizabeth Eichhorn.
Por su parte, el periodista, a los 33 años, cayó del balcón del primer piso de su departamento de Palermo, el 2 de marzo del 2004. Llegó al Hospital Fernández, de la Ciudad de Buenos Aires, con graves lesiones en sus miembros y un severo traumatismo de cráneo. Juan Castro permaneció en terapia intensiva, hasta que tres días después falleció. Este hecho generó un impacto muy profundo en la prensa argentina.
Otro punto en común entre ambos es que la muerte los sorprendió en los puntos más altos de su carrera. “El negro” Olmedo, que nació en 1933 en Rosario, se lo recuerda por éxitos como “El Capitán Piluso” y “No toca Botón”, entre otros decenas de programas vistos por millones de argentinos. Sin olvidar las célebres películas que realizó junto a Jorge Porcel.
Juan Castro nació en Buenos Aires, en 1971. Formó parte del periodismo moderno, distinguido por su estilo personal. La ola de su carrera le llegó como conductor del ciclo “Kaos en la ciudad”.
Por Gonzalo Cores
