El ex Director del FMI habló con el equipo de LaNoticiaWeb sobre la deuda tomada por Argentina, la dolarización, la relación de Massa, Bullrich y Milei con el Fondo, y sobre su nuevo libro, ‘Argentina En El Fondo’.
Alejandro Werner, director del Fondo Monetario Internacional (FMI) para América Latina entre 2013 y 2021, dialogó con Eduardo Román, Cesar Morielli y Gian Campora en La Mañana de Radio UrbanaBA.
El reconocido economista habló, entre otras cosas, de la deuda tomada por Argentina, de la dolarización, de la relación con el Fondo, y de su nuevo libro que escribió junto a Martín Kenenguiser, ‘Argentina En El Fondo’.
¿Cuáles son las consideraciones que hay que hacer para el futuro?
En cuanto a la relación con el Fondo, ya no hay nada para lo que resta de este gobierno. El Fondo Monetario tomó dos decisiones. Una es que tomando en consideración la sequía, tal vez la mala implementación del programa, la situación política y el proceso electoral, lo mejor era aprobar la revisión y hacer los desembolsos. En segundo lugar, yo he tenido la decisión de publicar el reporte, bastante duro y crítico, para lograr el equilibrio entre la aprobación y una visión más realista de los problemas de Argentina, y ahora el Fondo se va a alejar de Argentina y Argentina se va a alejar del Fondo. El ministro-candidato Massa va a tomar las decisiones económicas en base a su objetivo de corto plazo que es pasar la segunda vuelta y eventualmente ganar la elección. El Fondo va a estar cómodo alejándose lo más posible de esta situación y preparándose para interactuar activamente con un nuevo gobierno. En lo económico hay una fragilidad muy importante, y jugar con este equilibrio del gobierno para tomar medidas y maximizar el voto en las elecciones sin romper la fragilidad financiera que lleve a otro circulo en el espiral inflacionario. Se está jugando en esa línea tan delgada.
¿Son viables estos acuerdos a largo y mediano plazo entre el Fondo y la Argentina? Tenemos experiencias muy complicadas con crisis económicas que terminaron en crisis políticas, en la década del 80 o en 2001.
El Fondo ha sido partícipe de la inviabilidad macroeconómica argentina de los últimos 40 años. El Plan Austral, la convertibilidad y su explosión, el manejo de los grandes flujos por el boom de commodities, la llegada de Macri con una apertura acelerada pero sin corrección que llevó a la crisis financiera de 2018, y luego la ausencia de una política económica con el gobierno de Alberto Fernández. En todos estos casos el Fondo no fue parte del grupo que diseña la estrategia original, fue llamado a participar cuando la estrategia mostró algunos problemas. El Fondo Monetario, con decisiones acertadas y equivocadas, se vuelve parte de este equilibrio donde Argentina no encuentra la manera de lograr estabilidad macroeconómica y financiera. Creo que es una pregunta más profunda. El Fondo Monetario no es el instrumento para romper un equilibrio socio-económico y político, sino para ayudar a una economía que puede funcionar bien, mal o mediocre, pero que entra cuando hay un choque de la balanza de pagos, lo corrige, y debe regresar a donde estaba antes. Cuando el problema es más estructural y de índole política, es complicado, entonces el Fondo entra y sale pero la situación no cambia porque se necesita un acuerdo social más profundo.
¿Cómo tomaría el FMI la incorporación de Argentina a los BRICS?
En el Fondo hay una preocupación general de todos los instrumentos que se están formando alrededor del liderazgo de China para volverse un nuevo polo de seguridad financiera internacional. Eso estaba construido alrededor del FMI, del Banco Mundial, y los bancos regionales de desarrollo. En un Mundo de bloques geopolíticos, como Estados Unidos y Rusia, este circuito operaba para Europa y Occidente; y luego del Mundo bipolar y la caída del Muro de Berlín, esto funcionó para un Mundo más grande y sin un bloque antagónico. Ahora aparece China para crear estas instituciones alternativas. Hay una preocupación importante de cómo hacer que estas dos redes funcionen bien de manera coordinada y no de manera antagónica. En los próximos 5 años, pensando que el nuevo gobierno de Argentina va a tener que firmar un nuevo programa con el Fondo, la presencia de China y el BRICS va a seguir siendo secundaria. Pero el Fondo va a tener que pensar cómo utilizarlo de manera cooperativa y complementaria, y no de manera sustituta.
La entrada de Argentina a los BRICS tiene más una respuesta geopolítica, respecto a en qué grupos quieres participar. Es una decisión de la sociedad argentina, y si quieren estar con Rusia, China, Irán y esos países. Desde lo económico veo la intención de Argentina de querer maximizar la relación con estos dos grandes bloques económicos. Eso creo que es bueno. Luego, donde te quieres alinear geopolíticamente es más un tema de la sociedad argentina. Creo que las ventajas económicas igual se pueden lograr sin ser parte de los BRICS, con una buena relación con China y algunos miembros de esos grupos.
Dijiste que el nuevo gobierno va a tener que continuar sus relaciones con el FMI. En Argentina hay tres opciones de ser gobierno. ¿Alguno está más o menos preparado para estas negociaciones?
Obviamente Sergio Massa es el más preparado porque está en el medio de esto. Está jugando este partido. Peor no tendría la ventaja de la renovación de cuadros y gobierno. Al final del día, aunque hagas estos acuerdos con partes ideológica y técnicamente afines, se desgasta. Hay negociaciones y todos sienten que la contraparte no es 100% transparente o hubo jugadas no limpias. Eso siempre pasa y la renovación de cuadros da oxígeno. Si Massa gana las elecciones tendrá la ventaja de saber cómo se conducen estas negociaciones y la desventaja de que no genera expectativas más armónicas.
Un eventual equipo de Patricia Bullrich mezcla las dos cosas, calidad técnica, conocimiento del FMI y el entorno, y sería visto como un equipo nuevo aunque algunos ya participaron de otras negociaciones, y allí habría expectativa de hacer cosas constructivas.
Y Milei sería el interrogante más grande tanto para la sociedad argentina como para el Fondo.
¿Por qué es un interrogante?
Al ser una fuerza política nueva, hay menos precedentes. No sabes cómo operan en diferentes contextos. El grupo de gente que tiene alrededor han interactuado. Identifico a Ocampo, Epstein, Carlos Rodríguez y Roque Fernández, estos dos últimos interactuaron con el Fondo hace muchos años y han estado fuera de los círculos internacionales. Están un poco fuera. Es un entorno más desconocido. Además moverse del bipartidismo abre un nivel de incertidumbre que no habíamos visto.
Esta situación actual tiene que ver con el préstamo que sacó Macri en 2018. Acá tenemos un debate sobre las características y la legitimidad de ese crédito, y si estuvo bien otorgado o si se corrieron las normas del Fondo. Por otro lado, ¿cuán pesado es un préstamo así? ¿Realmente te deja rendido ante el Fondo y te hace un gran agujero, o se podría haber sobrellevado de manera más sana?
Claramente se podría haber sobrellevado de manera más sana en estos últimos 4 años. Estuve en Buenos Aires la pasada semana, hablando con mucha gente de toda ideología, y es difícil que alguien te dé una respuesta clara sobre cuál fue la política y los planteamientos económicos de este gobierno. Se privilegió la lucha política, incluso interna, y no se fijaron objetivos o instrumentos para hacer frente a una situación delicada. Podría haber sido mucho mejor.
El tema de la legitimidad del crédito se trató en dos dimensiones. Una es sí violó los estatutos del Fondo. Ese es un argumento muy mal informado. Este crédito respeta todos los estatutos del Fondo, las interpretaciones y precedente. Fue analizado por el Departamento Legal, donde están los expertos, y por los Departamentos Legales de los Tesoros de Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra.
¿Y la viabilidad? Si me prestás dinero que sabes que no te puedo devolver, seguramente hay un problema.
Creo que ni del lado de Argentina ni del Fondo hay un problema de ilegalidad desde la sostenibilidad del crédito. El diseño del crédito estaba hecho para enfrentar el choque de falta de financiamiento que se presentó a principio de 2018. Una parte iba para constituir reservas y parte para reemplazar el endeudamiento que se había adquirido antes con el sector privado y que no quería renovar los vencimientos. No elevaba el endeudamiento, sino que sustituía el acreedor.
A lo que voy es que muchos países han tenido crédito con el Fondo con estructuras similares, como Mejico 95, Indonesia 98-2000, etcétera. Salieron de estos créditos, desarrollaron un mercado de capitales doméstico y externo, refinanciaron el crédito y salieron. Hay una discusión política propia de Argentina, de decir que ese crédito nunca se va a pagar y hay que extenderlo 20 años. Y nadie piensa que este crédito se deba pagar y Argentina deba hacer un ahorro de 55 mil millones de dólares. Argentina debe hacer la tarea en corregir su economía para regresar al mercado internacional de crédito, colocar deuda, y hacer el camino al revés de pedir al privado para pagar al Fondo.
Es que ese dinero no lo vimos…
Porque se sustituyeron acreedores. Esa es la diferencia entre el Fondo Monetario y el Banco Mundial, que presta poco, presta siempre, a plazos muy largos y para obras y programas específicos. Por ejemplo represas, centrales, laptops para escuelas, etcétera. Pero el Fondo Monetario presta cuando hay crisis macroeconomica. Significa que ya adquiriste deuda, y que el gasto ya se hizo, para bien o mal, y el Fondo entra a sustituir al acreedor anterior y constituir reservas.
Eran los acreedores privados que no querían renovar su deuda con Macri. Es muy llamativo porque ese gobierno estaba fuerte después de derrotar a Cristina en 2017. Aún así no quisieron renovarle la deuda los privados.
Es interesante, porque venía de una victoria electoral, y la interpretación fue que no le iba a alcanzar el mandato para hacer correcciones económicas importantes. Estableció una actitud de gradualismo y eso lo llevó a mantener niveles de endeudamiento elevados. Junto a una sequía y problemas de impuestos, generó cierta reticencia en el sector privado a seguir renovando. A mitad del camino, y con cambios de las condiciones domésticas e internacionales, pensó que el panorama no era tan seguro como creían y en el futuro vamos a tener un gobierno menos amigable a la apertura de la cuenta de capitales. Ahí empezaron los problemas financieros del gobierno de Macri.
Hace poco declaraste que Macri decidió sin tener toda la información sobre este acuerdo. ¿Qué quisiste decir?
En nuestro libro “Argentina en el Fondo” lo elaboramos. Dije que tradicionalmente, sobre todo para países del G20 como Mejico, Indonesia, Brasil, cuando tienen un programa con el Fondo el gobierno debate sobre si es lo mejor o no, y los funcionarios trabajan varios días y se dan una idea del programa y siguen pensándolo. Ese trabajo no se hizo en Argentina. Se tomó de manera muy abrupta. Yo creo y especulo que tal vez el gobierno de Macri debió haber intentado una alternativa interna, con un cambio fuerte de políticas públicas, con operaciones de mercado hechas por ellos. Tal vez hubiese funcionado, tal vez no. Pero hubiese dado mucho más claridad a la sociedad de que la paternidad del ajuste y la austeridad estaba en Argentina y no eran una imposición del Fondo. Eso hubiese generado mayor consenso político y social.
En Argentina Milei propone una dolarización. ¿Qué viabilidad tiene eso?
Es inviable pensar que Argentina puede dolarizar y que los dólares van a estar circulando por el país en diciembre, marzo o junio. Que haya un objetivo de política pública de dolarizar en un momento apropiado, creo que es un debate sensato. La moneda propia argentina no le ha servido. En lugar de usarlo como un mecanismo macroeconomico contraciclico para ayudar a ajustarse en cambios de precios internacionales, se ha usado más como un mecanismo de financiamiento del gobierno federal y ha generado alta inflación. Yo creo que es mejor un programa que intente recuperar la moneda de Argentina, porque las decisiones que tome Estados Unidos con el dólar no tienen por qué ser las mejores para Argentina. Pero es lógico el argumento de quienes dicen que lo hemos usado tan mal que mejor es no tenerlo.
Además cuántos dólares necesitarías para respaldar esa dolarización…
Por eso la dolarización es para mediano plazo. En el corto plazo Argentina debe corregir la situación fiscal, tiene que lograr un acuerdo monetario y de coordinación de precios para bajar la inflación, tiene que generar algunos superávits en la cuenta corriente si quiere dolarizar, y después puede empezar a pensar si es viable. Tú lo ves desde el lado de los stocks, pero si Argentina tiene que endeudarse a 30 años para levantar 30 mil millones de dólares y dolarizar, ¿es mejor usar esa deuda para dolarizar o usar la mitad de esa deuda en programas sociales y de desarrollo? Yo creo que esas preguntas se deben hacer más adelante. Pero a partir de diciembre hay que pensar en un plan de estabilización tradicional y de modernización de la economía.
