El ex funcionario cerró un acuerdo político con el intendente de La Plata, distanciado del kirchnerismo. Sobre el Gobierno, dijo que si no construye una alternativa de futuro va a sufrir “lo que le pasó a la concertación chilena”.
Con la idea inicial de reunir nombres para luego definir cómo articularlos políticamente de cara al electoral 2011, Alberto Fernández sumó a su tropa al intendente de La Plata, Pablo Bruera, y su hermano Gabriel, diputado provincial. Tras ese acuerdo fue que se animó a advertir a los Kirchner que si el PJ "no es capaz de construir una alternativa para el futuro", va a sufrir "lo que le pasó a la concertación chilena”.
El modelo que Alberto encontró en Chile para reflejar la realidad nacional no es casual. Tras las últimas elecciones en el país trasandino, el ex jefe de Gabinete de Néstor y Cristina quedó enamorado de la figura que representó Marco Enriquez-Ominami, quien hizo una muy buena elección por fuera de las dos principales estructuras. Ese es el espejo que quiero tomar para la Argentina, hasta ahora detrás de la figura del gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, el nombre por el que optó para representar esa “Argentina futura” que le reclama a la Casa Rosada.
"No me fui a ningún lado, estoy en el mismo lugar de siempre, estoy planteando lo de siempre: la verdad es que, si no somos capaces de construir una alternativa para el futuro, nos va a pasar lo que le pasó a la concertación chilena, donde los errores de buscar en el pasado una alternativa de futuro hizo que muchos vieran como novedoso algo que tal vez sea mucho menos novedoso de lo que parece, que es Piñera", indicó.
Fernández dijo a Radio Mitre que durante su reunión de ayer con Bruera "compartimos la preocupación sobre la necesidad de promover un debate, de abrir otros canales de acceso de otras generaciones al escenario central de la política argentina". La búsqueda del platense no es casual: es uno de los intendentes con mejor imagen, gobierna la capital provincial y fue uno de los pocos que se negó a las testimoniales kirchneristas, decisión que le costó la ruptura con Néstor Kirchner.
Sí, en cambio, había aceptado que su hermano encabece la lista K en La Plata, para arrastrar al menos con el apellido. Hoy los dos se moverán en el entorno de Alberto Fernández, como ya lo hace el ex recaudador bonaerense Santiago Montoya.
Según indicó el ex jefe de ministros, "esto no tiene el propósito de obstaculizar, de complicarle la vida al Gobierno. El sentido es más positivo, de animarnos a generar una corriente generacional que plantee algunas cosas donde lo central sea el recambio".
"El peronismo, cada vez que tiene que pensar en su futuro, mira al pasado. Cuando uno mira para atrás, lo que va a repetir es el pasado. También siento que uno debe tener muy presente lo que le acaba de pasar a la concertación chilena", remarcó.
