En dialogo exclusivo con Eduardo Román en los estudios de Urbana BA, Alberto Fernández ubicó la llegada de Javier Milei al poder dentro de un fenómeno más amplio y no limitado a la Argentina. En ese marco, planteó que “Me da la impresión de que Milei es parte de un momento del Mundo, no solo de la Argentina. Me da la sensación que tras la pandemia todos las sociedades del Mundo se empezaron a preguntar si los sistemas tenían sentido tal como funcionaban. Y por eso reaccionaron como reaccionar, no es casual que haya un Milei en Chile, otro en Bolivia y otro en Paraguay”.
En su lectura del proceso político reciente, el ex mandatario consideró que el cambio de gobierno también estuvo atravesado por un fuerte rechazo a su gestión. Según señaló, “También es cierto que cuando el Gobierno de Milei asume, hubo un proceso de cancelación hacia mi persona y hacia el Gobierno muy violento”, en un contexto en el que, a su entender, parte del electorado optó por expresar un voto castigo. En esa línea, dejó planteado el interrogante: “La gente votó a Milei, pero quiso votar en contra del Gobierno que más obra pública hizo desde el regreso de la democracia? quiso votar en contra del Gobierno que más bajó la tasa de desocupación?”.
Al abordar las razones de la derrota, Fernández reconoció el peso de la inflación en el malestar social y en el resultado electoral. “Obviamente que tenemos responsabilidades. Porque la inflación del último tiempo de mi Gobierno molestó a mucha gente”, sostuvo, y buscó contextualizar ese fenómeno al remarcar que “Habría que explicar la consecuencias de la inflación: como fue perder 20 mil millones de dólares por la sequía más grande de la historia”.
También comparó la situación cambiaria de su gestión con la actual y sostuvo que enfrentó presiones constantes sobre el dólar. En ese sentido, explicó: “tuve que soportar, como todos los Gobiernos peronistas, permanentemente la presión sobre el dólar. Y además se les hacía muy fácil porque sabían que no teníamos los dólares por la sequía”.
Al repasar su administración, defendió el nivel de inversión pública en áreas sensibles y remarcó que no hubo recortes. “En mi Gobierno jamás bajó la inversión en salud, la inversión en educación, la inversión en Ciencia y Tecnología, no la inversión en obra pública. Nunca bajó, nunca se redujo”, afirmó. A la vez, insistió en que el impacto de la pandemia aún no fue dimensionado por la sociedad: “La gente no tiene noción de lo que fue la pandemia, del nivel de crisis que deparó”.
Esa misma idea apareció al ser consultado sobre qué haría distinto en una eventual nueva gestión. Allí sostuvo que el contexto global condicionó desde el inicio su mandato: “Es que es muy difícil responder, porque a días de asumir cambió el Mundo. No es que cambió la Argentina, cambió el Mundo. Nadie toma noción de lo que fue la pandemia. Yo a veces pienso porque nadie piensa en lo que fue la pandemia”.
En otro tramo, se refirió a la causa judicial iniciada por su ex pareja, Fabiola Yañez, y rechazó las acusaciones en su contra. Según detalló, “La causa ahora está en la Corte, que está tratando de dirimir qué jurisdicción debe intervenir”, y sostuvo que el expediente ya demostraría su versión de los hechos: “Lo que yo digo es que si alguien leyera la causa ya estaría suficientemente claro que el golpe en el ojo fue un estilista, no fui yo. Eso está demostrado. Es todo una gran falacia que solo se sostiene porque al Gobierno de turno le sirve”.
Sobre el futuro del peronismo, el ex presidente planteó la necesidad de construir una alternativa política frente al oficialismo. En ese sentido, afirmó que “Hay que explicar el desastre de Milei. Los resultados están a la vista” y consideró que el espacio tiene por delante un desafío central: “El peronismo tiene la oportunidad de construir una alternativa donde no se pierdan los valores humanistas que tiene. Pero que vuelva conectar conceptualmente con la sociedad, que eso es lo que más le cuesta”.