En los últimos tiempos se ha hecho muy claro, tanto a través de la prensa como del pulso urbano, el conocimiento de los contribuyentes sobre la alta presión fiscal y sobre el espacio que dichos tributos tienen en los costos de bienes y servicios.
Por Manuel Arango, consultor en Managers SA
Eso, a la vez, ha generado una mayor presión por parte de los ciudadanos a sus representantes, ya que este alto costo en impuestos se espera que se pueda canalizar en obras y mejoras de infraestructura que impacten en su día a día.
En paralelo a eso, los municipios tienen, a través de las redes sociales (y de la prensa, claro está), cada vez mayores posibilidades de comunicar en forma directa lo que están haciendo, en qué invierten los ingresos, cuáles son las mejoras que se realizan.
Los proveedores del Estado, a su vez, se encuentran en muchos casos descreídos de las ventajas de trabajar con el Estado, en especial por los plazos de pago, que en muchos casos son demasiado extensos y a veces laberínticos.
Profesionalizar las compras
Con la participación de profesionales del sector privado en la órbita pública, algo que comenzó a vislumbrarse en la Ciudad de Buenos Aires, y se afianzó luego con el triunfo del Gobierno en la Provincia y el país, algunas de las prácticas más eficientes comenzaron a tener lugar en los municipios.
Es el caso de los programas de Abastecimiento Estratégico (PAE), que permiten, en una primera etapa, determinar el ABC de gastos, de proveedores, conocer las metodologías actuales de compra, vislumbrar oportunidades cuanti y cualitativas de optimización del gasto, y finalmente elaborar un plan profundo de mejoras a todos los niveles.
Cuando ya se tiene toda la información antes mencionada, el PAE permite trazar el plan para su mejora y conocer puntos de partida de la situación de cada uno de los gastos municipales, conocer todo el potencial “mundo proveedor” que podría abastecerlo, entender de qué manera manejan gastos similares otros entes gubernamentales, controlar el gasto una vez realizado y finalmente establecer un programa de mejora continua para su potenciamiento.
Algunos de los pasos clave de este tipo de plan son: revisión de la necesidad del usuario dentro de un proceso de mejora continua (permite generar ahorros del 25 al 40 %), desarrollo de proveedores (permite bajar costos por un 15 a un 25 %), análisis de procedimientos y procesos de negociación y aplicación de estrategias distintas de negociación (permite bajar costos por un 5 a un 10%).
Los planes de abastecimiento estratégico no están centrados, solamente, en el objetivo de bajar gastos a través de una correcta negociación de precios (si bien es una parte), sino que apuntan a conformar reales alianzas con proveedores que pueden ser de largo plazo y cuyos resultados y accionar sean de mutuo provecho.
Estas prácticas, que en algunos casos ya se han comenzado a implementar, pueden generar un cambio de paradigma en la relación vecino-gobierno. En especial, como dijimos, en un tema tan sensible como es el del gasto y los impuestos, su utilización y el destino de los fondos.
