En una charla organizada por la carrera de Ciencias Políticas de la UBA, Juan Manuel Abal Medina y Sebastián Galmarini, senadores nacional y provincial respectivamente, opinaron sobre el proyecto de reforma política que está elaborando el Gobierno Nacional.
La Facultad de Ciencias Sociales de la UBA fue la sede del “Desayuno de trabajo”. Así se la llamo a la actividad que reunió a politólogos de diferentes espacios políticos para opinar y debatir sobre el proyecto de reforma política en el que trabaja la secretaría de Asuntos Políticos de la Nación a cargo de Adrián Pérez. Fueron de la partida Juan Manuel Abal Medina por el Frente para la Victoria, Sebastián Galmarini del Frente Renovador, en representación de ECO estuvieron presentes Carla Carrizo y Hernán Rossi y por la izquierda asistió José Castillo.
Para explicar cómo se está llevando adelante el proyecto de reforma y en representación del Gobierno Nacional abrió la charla el Director de Reforma Política, Gerardo Scherlis. El funcionario expresó que desde el gobierno entienden que para hacer una reforma como la planteada se necesita consenso de los distintos partidos políticos, por lo tanto el plan es avanzar sobre los temas centrales alrededor de los cuales, consideran, ya hay un acuerdo mayoritario. Y agregó, “la modificación no busca imponer preferencias políticas de algún sector sino que busca avanzar sobre los grandes consensos”. Entre los temas principales Scherlis nombró la modificación del instrumento de votación -se pretende avanzar hacia el uso de la boleta electrónica- , la eliminación de las listas colectoras y las candidaturas múltiples, así como la campaña anticipada la que, según el Director de Reforma Política, genera distorsiones en los procesos electivos.
Luego llegó el turno de los representantes de los partidos políticos. Los radicales de ECO, Carrizo y Rossi, hicieron hincapié en que es necesario coordinar con los gobernadores un calendario electoral menos caótico para no fatigar al electorado. También enfatizaron en que hay una distorsión entre la cantidad de representantes que poseen algunas provincias en detrimento de otras. Y se mostraron preocupados por el excesivo uso de la publicidad oficial de los distintos oficialismos a la hora de hacer campaña.
Por su parte Sebastián Galmarini, que acudió en representación del Frente Renovador, se mostró interesado en realizar una reforma que modernice verdaderamente el sistema político. “No tenemos que correr detrás de los hechos que generan revuelo mediático, tenemos la oportunidad de una reforma profunda”, expresó el senador provincial. Coincidió con ECO en que es necesario ordenar el cronograma electoral ya que satura a los votantes y disipa el interés de los ciudadanos en el proceso democrático. Galmarini resaltó dos medidas que vienen impulsando desde hace tiempo en el Frente Renovador, por un lado el límite a las reelecciones indefinidas, medida que impactaría mayormente en intendencias del Conurbano y gobernaciones del interior, y por otro enfatizó la necesidad de llegar a la paridad de género en las candidaturas electorales.
Para cerrar la ronda de expositores tomó la palabra Juan Manuel Abal Medina. El senador nacional festejó la gran convocatoria que tuvo la actividad –el aula se encontraba efectivamente desbordada-, y resaltó que es importante encontrarle una finalidad a la reforma y no modificar solo por el hecho de modificar. Luego compartió su experiencia en el 2009 cuando se realizaron cambios en algunas cuestiones relacionadas con lo electoral. Entre ellas resaltó la búsqueda mayor equidad en el espacio audiovisual. En aquella reforma se planteó una repartición más igualitaria del tiempo para los spot audiovisuales. El ex jefe de gabinete explicó que esta medida ayudó a equiparar a los partidos con menos recursos con el resto pero que luego de unos años la diferencia se volvió a observar en otros medios como la publicidad en vía pública o digital. Antes de terminar su exposición recogió una característica fundamental de la reforma, también nombrada por sus antecesores, se refirió a la necesidad de generar consenso político para así poder avanzar en una reforma profunda.
