Los libertarios aseguran disponer de 150 potenciales diputados y 50 senadores que los acompañarán para aprobar el paquete de medidas que propondrán ni bien asuman la gestión. Las negociaciones que tendrán que llevar cabo para llegar al número necesario de legisladores a su favor debido a las complicaciones de un escenario fragmentado.
La Libertad Avanza comenzará su mandato con apenas 7 senadores y 39 diputados propios por lo que tender puentes con distintas fuerzas políticas para que acompañen sus primeras leyes es extremandamente necesario. El peso extra que les brinda asumir con un apoyo del 56% de los votos les genera la confianza para creer que obtendrán los apoyos que requieren cuando el presidente envíe su ambiciosa “ley ómnibus” con la que comenzará su gestión.
En la Cámara de Diputados, unos 150 legisladores ya aseguraron que acompañarán a la nueva gestión como una “oposición constructiva”. En el Senado, serán 50 funcionarios los que expresaron la misma postura aunque ninguno es incondicional. Nadie garantiza apoyo irrestricto, pero los libertarios apuestan que a que la fragmentación de las cámaras a partir del 10 de diciembre les juegue a favor ya que la nueva configuración parlamentaria les permitirá obtener votos tanto de Juntos por el Cambio –que quedará dividida en varios bloques- como en la del peronismo no kirchnerista; aunque sean apoyos eventuales servirán si aprueban el paquete de medidas «extra large» que desean aplicar.
Sin embargo, el vaso medio vacío de unas cámaras fragmentadas sería que se convierta en una gran complicación tener que conversar con más legisladores para obtener los votos, siendo la LLA una fuerza política novata que aprenderá sobre la marcha la dura tarea de la persuación y los intereses que tendrán que negociar. En este punto aparecen los gobernadores, sean peronistas o de Juntos por el Cambio, quienes ya han declarado algunas de las concesiones que deberán recibir para convertirse en sus provisorios “aliados”.
Quienes encabezarán este desafío serán el formoseño Francisco Paoltroni, quien ocupará la presidencia provisional del Senado, y Martín Menem, designado como presidente de la Cámara de Diputados, ambos elegidos por Javier Milei.
El riojano Martín Menem, de 48 años, es abogado y empresario de suplementos dietéticos para deportistas y, tras el 10 de diciembre próximo, asumirá su banca como legislador nacional y la presidencia de Diputados, tercero en la línea sucesoria del Ejecutivo.
El legislador es sobrino del exmandatario Menem, mítico neoliberal que instauró la paridad entre el peso argentino y el dólar estadounidense como solución a la hiperinflación de la década de 1990 y privatizó la mayoría de las empresas estatales, una política económica que intentará simular Milei.
Por otro lado, el elegido para dirigir el Senado, Paoltrini, de 42 años, es un consignatario ganadero que fundó un partido local para desbancar al gobernador de Formosa, reelegido en siete oportunidades, Gildo Insfrán.
“Yo no vengo de la política y tampoco tengo estos prejuicios históricos que han dividido a la sociedad”, señala Paoltroni, quien se define como un “hombre de diálogo”. El formoseño ya se reunió con una quincena de legisladores, incluso de Unión por la Patria. De esos encuentros obtuvo un panorama en el Senado y confía que el futuro bloque opositor al nuevo gobierno podrá ser permisible si se dialoga lo suficiente.
“No creo que los 33 senadores de UxP hagan los que les diga Cristina Kirchner, una señora que a partir del 10 de diciembre va a estar en un pueblo del sur”, aseguró en declaraciones a radiales. “Ellos tienen intereses y orígenes diversos: hay un sector que responde al kirchnerismo, otro a los gobernadores y un tercer sector que no responde a ninguno de los dos. Hay tres subgrupos dentro del peronismo que estarán votando distinto según sea la ley”, sostuvo.
Los libertarios estiman que en el Senado tendrán 50 votos de potenciales aliados circunstanciales, sin contar los del Pro y de un sector del radicalismo. Además creen que, de ser necesario, los gobernadores del PJ o bien de fuerzas provinciales colaborarán después de prometerles algo a cambio. En este caso las negociaciones serían más complejas e impredecibles, ya que los mandatarios provinciales cotizarán alto sus apoyos y su fidelidad será inestable.
En su momento, el expresidente Mauricio Macri le advirtió a Milei de este riesgo cuando le insistió en que la presidencia de la Cámara de Diputados debía presidirla alguien del ala dura de Pro como es Cristian Ritondo. Sin embargo, el presidente electo terminó eligiendo a uno de los suyos tras el reclamo de su bloque.
Por su parte, Menem ya comenzó con los diálogos: En el día de ayer recorrió los pasillos con Cecilia Moreau, actual presidenta del cuerpo, para empezar a adentrarse en el funcionamiento de la Cámara. “Mantuvimos una reunión muy cordial”, comentó.
Aunque el bloque de Pro se mostró decepcionado por el rechazo de Ritondo para ocupar un cargo tan ambicionado, los libertarios se sienten confiados en que recibirán el apoyo de buena parte de su bancada, sobre todo del grupo de diez legisladores que quienes responden a Patricia Bullrich. Los únicos que tal vez se muestren menos colaborativos sean quienes responden a Horacio Rodríguez Larreta, que aún no confirmaron si se mantendrán dentro del bloque o se fraccionarán como Emilio Monzó, Nicolás Massot y los diputados que responden a los gobernadores de Pro. Todos ellos proponen gobernabilidad, pero desde una “oposición constructiva”.
