Se cumplieron 19 años desde que se perdió el rastro del testigo clave en la causa Etchecolatz. La justicia mantiene abierta la investigación mientras familiares, organismos y militantes lo recordaron este lunes en las calles.
Este lunes, en un nuevo aniversario de su desaparición, la memoria de Julio López volvió a estar presente en las calles. La Multisectorial de La Plata, Berisso y Ensenada encabezó una movilización, mientras que en la ciudad de Buenos Aires el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia realizó un acto en Plaza de Mayo. Además, se estrenó un documental que repasa la causa que, a casi dos décadas, continúa abierta sin respuestas sobre lo ocurrido.
López fue secuestrado en 1976 por un grupo de tareas dirigido por Miguel Etchecolatz y pasó por varios centros clandestinos hasta ser liberado en 1979. Desde entonces, aportó su testimonio en los juicios a los militares y en 2006 fue testigo clave en el proceso contra el ex comisario, condenado por crímenes de lesa humanidad. En la mañana del 18 de septiembre de ese año salió de su casa en Los Hornos a declarar y nunca más volvió.
Rubén López, hijo del militante, recordó entre lágrimas las rutinas cotidianas con su padre. «Lo que más extraño es cuando venía al taller a tomar mate, eran muy malos pero en realidad eran una excusa, él así se escapaba de mi vieja para poder fumar», señaló en diálogo con el portal Página 12.

La causa es conducida por los fiscales federales Hernán Schapiro y Gonzalo Miranda. A lo largo de los años, el expediente circuló sin avances, pero desde 2019, bajo la órbita de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP), se desplegó un análisis de comunicaciones.
Abogados como Aníbal Hnatiuk y Guadalupe Godoy impulsaron la digitalización de todas las líneas telefónicas vinculadas al caso, lo que permitió procesar cerca de 10 millones de llamadas y sus conexiones en el llamado «período crítico», entre el 15 y el 18 de septiembre de 2006.
Con software de desarrollo propio, el equipo logró ubicar antenas, mapear abonados y reconstruir vínculos con sospechosos del entorno de Etchecolatz. Una fuente judicial confió que se trató de «un trabajo de hormiga que venimos haciendo hace años con la colaboración de diferentes agencias del Estado». En la actualidad, se incorporan técnicas de Inteligencia Artificial para profundizar los cruces y geolocalizaciones.
Además de la vía tecnológica, la fiscalía mantiene activas búsquedas de restos no identificados con la colaboración del Sifebu, el Equipo Argentino de Antropología Forense y la Policía Judicial bonaerense.
El cruce de datos incluye todas las comunicaciones que activaron la antena ubicada en las cercanías del domicilio de López, en Los Hornos, durante las horas de su desaparición.
Rubén López participó también en la entrega de una maqueta de sitios de memoria -en el ex centro clandestino Puesto Vasco-, junto a la Fundación Construyendo Conciencia y la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense. Para este sábado anticipó su presencia en la proyección del documental López, el hombre que desapareció dos veces, dirigido por Jorge Leandro Colás con producción periodística de Felipe Celesia, en el cine Select de La Plata.
