El publicitario preferido del Presidente habló sobre su trabajo en la campaña electoral. "Mi aporte fue traducir la estrategia política en una estrategia de comunicación", contó
Joaquín Molla es el publicista preferido de Mauricio Macri. Una pieza clave en el equipo multidisciplinario que trabaja con el Presidente. Vive entre Miami y Buenos Aires, aunque está afincado en los Estados Unidos. "A veces tener distancia ayuda a la perspectiva. Viajo cada mes. Pero tomar distancia de las cosas también aporta. En ese sentido, se armó una dinámica muy buena. Estoy acá y allá. Y por ahora voy a seguir así", asegura el creativo. Cinco días después del ballotage que catapultó a Macri a la Casa Rosada, el publicitario subió a su perfil de Facebook una fotografía abrazado al ex jefe de Gobierno, su primer cliente del ámbito público. "El 22 a la noche no fue la primera vez que le di un abrazo a Mauricio. Pero sí fue la primera vez que le di un abrazo a un Presidente", escribió el creativo junto a la imagen.
"Fue una de las mejores experiencias que tuve. Tan grande que lo comparo con haber abierto mi propia empresa, hace 16 años. Fue un proceso muy intenso pero logramos disfrutarlo mucho. Trabajé con gente talentosísima. El día a día de un año así tiene un volumen casi imposible, y en eso Andrés Gómez, Julieta Rey, Fanny Peña, Ezequiel Colombo y sus equipos ayudaron a llevar ese peso adelante. En lo creativo, me apoyé mucho en una mesa formada por Papón Ricciarelli, Seto Olivieri, Ramiro Raposo y todos los equipos de las agencias que manejan", explica. Un engranaje compuesto por decenas de asesores y funcionarios, con Marcos Peña a la cabeza.
Molla llegó al PRO por Andrés Gómez, otro creativo que hoy trabaja bajo el paraguas del Gobierno porteño y que había conocido a Francisco Cabrera, ministro de la Producción, en el diario La Nación. "No creía en la política, me parecía algo ajeno a mí", reconoce el publicista. En esta entrevista con Infobae, habla de su primera charla con el Presidente, de la estrategia de campaña, de los primeros días en el gobierno, de prejuicios, virtudes y defectos del ex jefe de Gobierno, y de "Cris", la armonizadora budista a la que Macri recurre hace cinco años gracias a su consejo. Jura que el mandatario no es producto del marketing. Atrevido, dice que es al revés: que el marketing es producto de Macri.
- Antes de empezar a trabajar con Mauricio Macri hace algunos años usted solo trabajaba con el sector privado, ¿superó los prejuicios?
Tenía muchos prejuicios. Los de todo el mundo, supongo. Después fui aprendiendo que el problema no es la política sino los políticos alejados de la esencia de la política, que es el bien común. La política bien encauzada es una gran herramienta de dar. La base de todo es la intención. Cuando descubrí la verdadera intención de Mauricio, Marcos Peña y el equipo, me sumé sin dudarlo. Cuando vi y aún hoy veo la cantidad de gente que hay en el equipo que pone y puso cada célula de su cuerpo en esto y la entrega que tienen, es conmovedor. Esto es un gran trabajo de un gran equipo.
- ¿Cómo fue su primera charla con Macri?
La primera charla de todas fue con Marcos Peña, Horacio Rodríguez Larreta y (Francisco) "Pancho" Cabrera. Esa ya fue una charla reveladora. Andrés Gómez me llamó varias veces y me convenció de ir. Y me encontré con gente con la que conectaba y me identificaba, que escuchaba y que tenía buenas intenciones y ganas de trabajar bien. Yo les decía que yo no era lo que buscaban, que no me gustaba la política, que estudiaba budismo hacía diez años y que no iba a mentir. Y ellos me decían: "Es justamente lo que queremos, alguien no contaminado con comunicación política, tomate una semana y pensalo". Me fui sorprendido. Y lo pensé. Mi parte racional decía que no, pero me la pasaba pensando en el tema. Volví a la semana y les conté mis debates internos. Me propusieron que me juntara con Mauricio. A los días tuve la primera reunión con Mauricio. No lo había visto en mi vida. Y de repente me encontré con alguien distinto, me escuchaba, miraba a los ojos, conectaba. Fue una charla simple pero muy auténtica. Mauricio tiene una capacidad de convencer que es abrumadora. Pero no desde el poder o la exigencia, sino desde lo humano. Después, trabajando, sí es exigente, pero no conozco a nadie que haya transformado grandes cosas que no lo sea.
- ¿Qué fue lo primero que le dijo Macri? ¿Qué le pidió?
Después de saludarnos me dijo algo así: "Joaquín, me hablaron bien de vos, ¿crees en esto?" Y yo lo mire y le dije que no, que no creía en nada. Ni en la política, ni en los políticos, pero que quería creer en algo, en alguien. Y que había tenido una reunión con su gente que me había impactado mucho. Y que estaba ahí porque tenía esas ganas de creer. Yo tenía 40 años, dos hijos y no podía ser que no pudiera creer en alguien nunca. Y agregué: "Creer no es apretar un botón y listo, creer es un proceso, y me di cuenta de que estoy abierto a arrancar ese proceso y ver cómo me siento". Contra todos los prejuicios, me miró y me dijo: "Me parece muy bueno, dale, arranquemos". Salí conmovido. Muy movilizado. Y pensé: "Mi trabajo es que mucha gente conozca a este Macri". Y no paré.
- Usted le presentó al Presidente a su armonizadora budista, a la que va hace unos cinco años, ¿por qué se la presentó? ¿Le sirvió?
Nadie recorre un camino espiritual porque alguien lo lleva. En todo caso es una necesidad que nació en él. Yo la percibí e hice de puente, nada más. Después, es un camino muy personal y profundo. Es una filosofía milenaria que nos lleva a unir lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos.
- ¿Macri es un producto del marketing? Su campaña, según algunos analistas, fue solo eso.
Siempre baso todo en la autenticidad. No podría hacerlo de otra manera. Jamás podría trabajar para alguien en quien no creo. Después de muchas horas de charlas con Marcos, Jaime Durán Barba y Santiago Nieto, entendí que había una nueva forma de hacer política. Y que mi trabajo era encontrar una nueva forma de hacer comunicación política que reflejara eso. Con lo cual creo que es al revés, el marketing es producto de Macri. Esa nueva forma de comunicar la propuesta política la encontramos trabajando entre todos. Fue surgiendo de la realidad de nuestra forma de hacer las cosas. Esa fue una tarea titánica, demostrar que hay una versión superadora de las dualidades de la vieja política, que basa todo en derecha o izquierda, buenos o malos, privados o estatales. Porque al final del día, ¿de qué sirve sostener un relato sino le cambia la vida a la gente? Nosotros enfocamos todo en eso. Nuestro foco es la gente. Yo estoy adentro y nos la pasamos hablando de la gente. Todo el tiempo. Esa es la verdad. La gente es el alma de este equipo. Hubo gente que miraba nuestra campaña desde la perspectiva de la vieja política, no la entendían. Es así de simple. Aunque les cueste aceptarlo, hasta que ganamos, hasta el día que ganamos, seguían sin entender. Igual nos subestimaron tanto, tantas veces, que ya nos acostumbramos. Nunca hay que subestimar a un grupo de personas que se junta con buenas intenciones y una meta clara. Nunca. Y los resultados están a la vista.
- ¿Cuál es el peor defecto de Macri, desde el punto de vista publicitario?
Yo creo que armamos todo alrededor de sus virtudes y esquivando sus defectos. Él es exigente. Cuando le presenté un tramo de la campaña, vio todo, se le llenaron los ojos de lágrimas y me dijo: "¡ese soy yo, el que está ahí soy yo, qué bueno que me hicieron ser yo! Si hubiese tenido que ser otra cosa, no lo hubiese podido soportar". Eso resume todo. Construimos un puente entre él y la gente.
Yo sólo dediqué mi trabajo a mostrarlo a Mauricio de la manera más auténtica, simple y austera posible. Entendí el lugar que tenía que ocupar. Todos escribieron y aportaron mucho. Eso me pone mucho más feliz que haberlo hecho solo.
- ¿Y cuál es la mayor virtud del Presidente, en ese mismo sentido?
Confiar. Mauricio exige, pero te deja hacer las cosas a tu manera. Y confía. Muchos spots los vio al aire, imagine el nivel de confianza en nosotros. Nos exige estar afiladísimos, nos mide todo el tiempo, pero desde un lugar bueno. Es como su manera de saber que estás involucrado en serio. Entonces lo comprueba y te deja hacer. Pero está al tanto de todo. Sigue los temas.
También es un tipo muy abierto a las críticas. Escucha, comprende y acepta. Por eso es tan interesante trabajar con Mauricio. Es increíble, pero la política me dio la mejor experiencia a nivel comunicación de toda mi carrera. Y siempre le voy a estar agradecido a ellos por darme este espacio. A veces las mejores cosas vienen de los lugares menos pensados.
- ¿Está trabajando en la creación de la marca de gobierno de Macri?
Estamos trabajando. Igual, hoy la creación de la marca pasa por la acción.
En ese sentido, es una etapa de hacer lo que dijimos. De ser coherentes. De demostrar que el poder no se nos va a subir a la cabeza. Tenemos muy claro que la gente te pone ahí, para que los ayudes a vivir mejor.
- El ex presidente Fernando de la Rúa fue desde el punto de vista publicitario una creación de Ramiro Agulla. ¿Macri es una creación suya?
No creo que yo pueda ni deba crear a "alguien". Desde mis valores, no me permitiría hacerlo. Es algo que traigo del mundo privado. No trabajo en las cosas que no creo. No podría dormir pensando que estoy vendiendo algo que no es real. Yo me siento un comunicador. Un estratega. Soy redactor y me encanta pensar y escribir. Pero tengo en mis venas más de siete años de David Ratto, el gran estratega de la publicidad argentina. Nada de lo que hago o pienso está afuera de una construcción mayor, una estrategia. Hay una mala fama con los creativos que viene de otra época. Hoy tenemos gente muy grosa en la Argentina con la capacidad de transformar marcas. Eso es mucho más que "ser creativo".
- ¿Qué opina de Jaime Durán Barba? ¿Cómo se complementa?
Yo arme una empresa con mi hermano a los 30 años que se llama "La Comunidad". No solo creo en el equipo, sin el equipo no existo. Yo doy lo mejor de mí en la interacción. Por eso es tan clave la gente con la que trabajo. En ese sentido, Marcos, Jaime Durán Barba, Santiago Nieto y Roberto Zapata son un lujo. Es como aprender política en Harvard. O mejor. Ellos han sido la clave. Su claridad es abrumadora. Mi aporte fue traducir su estrategia política en una estrategia de comunicación. Siempre sabiendo y teniendo claro que yo sé de comunicación y no de política. Por eso nos llevamos tan bien.
- ¿Cómo definiría, desde su rubro, los primeros días de la presidencia de Macri?
La obsesión de Mauricio desde hace tiempo era estar preparado para cuando sucediera, lisa y llanamente, porque quiere hacer lo que prometió con un grado de responsabilidad realmente conmovedor. Estábamos en campaña y él no dejaba de enfocarse en eso. La gente eligió poner al país en manos de una persona muy responsable. Ante todo, Macri es un gran tipo que identificó su misión en la vida. Y no paró hasta lograrla.
- Macri solía decir en la campaña, al menos hasta ser elegido presidente, que no se le iba la vida en la política, ¿es así? Y en ese caso, ¿es una virtud o un defecto para su trabajo?
Mauricio quiere decir otra cosa. Quiere decir que no está dispuesto a hacer cualquier cosa en pos de la política. Y eso es recontra sano porque lleva sus principios con él a donde va. Él puso todo, le puedo asegurar. Cuando lo ves trabajando doce horas por día sin parar uno entiende el verdadero sentido de lo que quiso decir. Pero cuida sus tiempos, cuida su familia, se esfuerza a seguir haciendo las cosas cotidianas también, porque lo último que quiere es dejar esa perspectiva de lado. Es un tipo que disfruta de la vida. Eso es muy sano para el país. Tiene los pies en la tierra. Y en eso su familia es clave.
- Uno de los primeros slogans del gobierno de Néstor Kirchner fue "un país con buena gente", ¿cuál sería un buen slogan para Macri?
No puedo pensar un slogan en este momento, me estoy recuperando de una maratón (risas). Pero creo que seguiría cerca del "vamos juntos". Es nuestra forma de hacer las cosas. Si es lo que somos, ¿por qué debería cambiar?
- ¿Macri es un buen alumno?
Mauricio es tipo con mucho poder que entendió que tenía que poner ese poder a trabajar al servicio de la gente, porque ahí radicaba su felicidad. Y de allí deriva su vocación política. Hay que agradecer que un tipo así haya tenido y tenga ganas de pasar por todo esto. El otro 99 por ciento estaría en una isla tomando sol. Desde un lugar más publicitario, le diría que es un gran candidato. Entiende, sabe lo que está haciendo.
Fuente: Infobae
