La Selección dispuso de situaciones claras para llevarse el partido pero no tuvo eficacia en la definición. El equipo de Löw, que también creó chances, tuvo mayor control de pelota y en el suplementario hizo la diferencia con un gol de Götze. El árbitro no le cobró un claro penal a Higuaín con el partido igualado.
No pudo ser. Argentina y Alemania se repartieron las situaciones de gol en un emotivo partido pero el duelo finalmente se lo llevó el conjunto dirigido por Joachim Löw, que llegó mejor al suplementario y, a través de un gran gol de Mario Götze, se llevó a casa una nueva Copa del Mundo.
Ambos equipos, seguramente los mejores a lo largo de la competición, tuvieron sus chances para hacer la diferencia pero no estuvieron finos en la definición. Por el lado argentino, Higuaín, Messi (en dos ocasiones) y Palacio pudieron abrir el marcador pero, la falta de puntería y la seguridad de Neuer (elegido mejor arquero de la Copa) les jugaron en contra.
Alemania, que siempre se mostró peligrosa y manejó la pelota durante la mayor parte del encuentro, también tuvo las suyas: a Höwedes el palo le negó el gol luego de un gran cabezazo al cierre del primer tiempo, mientras que Schürrle, al comienzo del alargue, no pudo vencer a Sergio Romero, que redondeó un gran Mundial.
Mucho se hablará del juez italiano Nicola Rizzoli, quien no vio un clarísimo penal sobre Gonzalo Higuaín en el segundo tiempo con el partido igualado. El delantero del Nápoli recibió un durísimo golpe de Neuer en el borde del área, pero el árbitro, en un fallo que pudo haber cambiado el rumbo del partido, cobró increíblemente falta a favor de Alemania.
A la Selección le queda la tranquilidad de haber dejado todo en una Copa en la que sus máximas figuras, por inconvenientes físicos o no, no pudieron mostrar su mejor versión. Messi, elegido mejor jugador de la Copa sin mostrar todo su repertorio, igual estuvo a la altura y seguramente el subcampeonato conseguido mucho tenga que ver con su actuación. Pero, lamentablemente, no pudo coronar su tercera participación mundialista con el trofeo bajo el brazo.
