Un grupo de vecinos propone hacer túneles “sapitos” en contrapartida al proyecto de la “U” que tiene el Municipio. Creen que hay fondos municipales suficientes y quieren ser escuchados por el Ejecutivo.
Un grupo de vecinos de Ballester y San Andrés mantuvieron un encuentro en el Instituto Lamarca en Congreso al 500 la semana pasada. Las convocatorias vecinales son para expresar el repudio al proyecto de la Municipalidad de construir un doble túnel con forma de “U”. Los frentistas expresan que es mejor y más barato el proyecto de varios túneles pequeños, denominados “sapitos”, como existen en Vicente López y San Isidro. Quieren hacer llegar sus propuestas al intendente pero se quejan porque dicen que no son escuchados, y hay fuertes críticas para el secretario de Obras y Servicios Públicas Carlos Rodríguez.
Básicamente, luego de analizar varias alternativas, los vecinos creen que lo mejor es hacer dos o tres “sapitos” en un sentido, y la misma cantidad en la inversa. Creen que es una obra pequeña de 3 o 4 meses que durante el verano es perfectamente realizable, y a un menor costo. Piensan que lo mejor sería comenzar por Chilavert.
Uno de los voceros del proyecto, que se mostró en power point con un reflector, dijo que “el Intendente nos escuchó cuando le dijimos que se sobreestimaba el cierre de las barreras”. Lo cierto es que la decisión de cerrar las barreras y buscar vías alternativas es del Ministerio del Interior y Transporte, que aporta los fondos. “El gran miedo con el túnel en U es que empiecen y lo dejen sin terminar cuando aparezcan las complicaciones”, dijo otro vecino.
En definitiva la idea que tienen es usar el dinero que aporta el Ministerio para sacar las barreras, y usar fondos municipales para construir sapitos.
Entre los argumentos por los que rechazan a la U es que genera inseguridad en el cruce y molesta a los frentista en una vía que se angosta demasiado. Además es mucho más caro la construcción del acceso, cuando los metros de túnel son netamente los mismos que para hacer sapitos. También afirmar que para cruzar 30 metros bajo las vías se deben hacer desvíos de más de 180 metros.
La incertidumbre apareció cuando alguien dijo que por esa arteria hay un caño maestro de AySa que impediría cualquier obra. “Pero ni en la empresa ni en el Municipio están al tanto”, dijo un vecino. Otro recordó que hizo salir las cañerías de su casa hacia ese desagote. Es una incógnita de la que nadie da certezas.
“Rodríguez nos dijo que esto es ingeniería, y que todo en ingeniería se resuelve. Pero cuesta más dinero”, dijo Norberto.
Para cerrar convocaron a una nueva asamblea para esta semana. Pero no quieren extender los encuentros por temor a colmar la paciencia de los asistentes. Entonces buscarán una acción más directa: o bien ingresar el proyecto de los sapitos por mesa de entradas de la Municipalidad, con movilización incluida; o hacer algo más llamativo a modo de protesta. Lo que buscan es diálogo.

