En su visita a “LaNoticiaWeb TV”, el secretario de Integración de San Isidro afirmó que hoy “no sólo nos lastiman los delincuentes, sino también el propio Estado y la Justicia” en relación a los linchamietos ocurridos la semana pasada. “Agredir a un delincuente es un llamado de atención hacia las autoridades”, afirmó Arturo Flier.
Durante el programa del domingo a la noche, el secretario de Integración Comunitaria de San Isidro, Arturo Flier, dialogó con Eduardo Román sobre la problemática social que pareciera instalar en la sociedad: la justicia por mano propia, o también llamada linchamiento.
¿Cómo analizás los episodios ocurridos esta semana?
Lo principal es contar con un diagnóstico claro. Y segundo, anticiparse a los problemas para evitar que sucedan. Tener un diagnóstico claro es asumir que acá estamos viviendo una especie de anomia. Cuando falta una norma en común, los distintos sectores de interés pugnan por sus propios intereses. Si no hay reglas de juego es el ciudadano el que queda fuera de juego. Recién venía para acá y una persona me decía: “El problema es que nos lastiman”. Y no nos lastiman solamente los agresores, los delincuentes, nos lastima el propio Estado cuando cobra impuesto y la presión impositiva es muy fuerte, cuando no nos brindan servicios y no nos podemos curar, no podemos viajar, no empiezan las clases. Nos lastiman las fuerzas de seguridad que supuestamente están para cuidarnos, y observamos que hay corrupción y que muchos de ellos salen a robar. Nos lastima la Justicia cuando vemos que hay una puerta giratoria. Entonces el ciudadano se siente obviamente indefenso. Y lo peor de todo es el doble discurso: se siente que este tema no está bien asentado por sus representantes. No se habla de la inseguridad, salvo cuando hay cosas resonantes. Entonces el ciudadano siente que no hay nadie quien lo cuide y entonces lo tengo que hacer por mano propia. Esto no significa justiciar de ninguna manera estos linchamientos.
Frente a la situación que describís, ¿dónde queda el Estado de derecho? Esto me preocupa a mí cuando pensamos este programa. Está evidente ausente el Estado de derecho o hay algo que estamos haciendo mal.
La gente con el menos común de los sentidos, que es el sentido común, te dice por qué piensan en reformar códigos cuando no aplican debidamente el que existe. Entonces suceden estas cosas, que es un símbolo de impotencia. Agredir a un delincuente es un llamado de atención hacia las autoridades: “Señores, esto sucede cuando ustedes no asumen sus responsabilidades”. San Isidro, como siempre dice Gustavo (Posse), no es una isla, vivimos en el marco de un conurbano cada vez más violento. ¿Qué hacemos como responsables directos? Por lo pronto, trabajar en prevención, y también en la atención. Ahora junto a San Martín estamos en un programa piloto en la Argentina, como es el de Justicia Juvenil Restaurativa. Hay que tomar los delitos desde que son pequeños para evitar que crezcan. Las contravenciones y los delitos menores deben ser tomados por un equipo de profesionales, de la iglesia y académicos, y que ese menor tome conciencia del daño provocado.
Yo tengo una idea particular de lo que pasa con la Bonaerense, como una institución corporativa en sí misma, con buenos policías, pero también con policías que son más cómplices que nunca. ¿Qué pasa con la policía? Celebro las políticas de inclusión, pero es evidente que algo está ocurriendo entre el policía y el delincuente. El proyecto de Policía Comunal, ¿puede ayudar? ¿La idea es sacarle poder de a poco a la Bonaerense?
Tanto el joven o el policía, antes de constituirse en victimarios, fueron víctimas. La policía está muy mal paga, faltan policías. Hay 309 policías para 300.000 en San Isidro, cuando para un partido de fútbol se destinan mil policías. Al policía honesto se le hace muy difícil cumplir con sus funciones, cuando sale, se juega la vida y a los 5 minutos el delincuente está libre por disposición de un juez.

