La concejal denarvaista habló con LaNoticiaWeb y se mostró feliz por el consenso que obtuvo su proyecto de uso de suelo en la pasada sesión, que desató el debate en el recinto. La bancada kirchnerista fue la única que votó por la negativa. Sin embargo, la edil advierte sobre la necesidad de tener una planificación política sobre este tema.
La concejal Ester Fandiño consiguió que un proyecto suyo sea aprobado en la pasada sesión del Concejo Deliberante de San Isidro. El texto engloba una de las temáticas en las que se especializa la edil denarvaista: el uso de suelo y el medio ambiente.
“San Isidro tiene una historia en el uso del suelo, con mucha participación de los particulares. El proyecto habla del rechazo a cualquier intención del gobierno nacional de querer avanzar sobre las potestades locales en materia de uso de suelo”, expresó Fandiño.
La concejal narró a LaNoticiaWeb que “el oficialismo acompañó en la comisión y el Frente para la Victoria defendió al gobierno nacional. El despacho pasó a ser algo oficial, y se le pide al Departamento Ejecutivo que averigüe si hay algo sobre este tema que afecte al distrito. Sería bueno que haya 135 municipios que planteen lo mismo”.
El proyecto salió en respuesta a una iniciativa que tuvo el kirchnerismo en la Cámara de Diputados de la Nación para interceder en la actividad de los country y en el uso del terreno.
“Yo creo que solamente cuando los vecinos reclaman enérgicamente aparece una respuesta del municipio. La coherencia política sobre este tema que le pedimos a la Nación, también se la tenemos que pedir a la Provincia y al distrito. Debemos tener una política para la Ribera, que es nuestro valuarte histórico, no puede tener el mismo COU que el resto del distrito. Logramos consensos cuando hablamos de Colony Park, en Tigre, pero cuando nos sucede a nosotros tenemos otra mirada”, se quejó.
El tema es una de las problemáticas principales de la agenda de Fandiño, que durante la entrevista contextualizó el proyecto: “El uso del suelo es un tema constante para resolver a nivel nacional, provincial y municipal. En Argentina y en San Isidro este tema iba a estallar. El Colony Park suponía un desarrollo urbanístico para la región en la primera fila de islas del Delta, pero surfea una gran reserva de biodiversidad y estuvo mal planteado. Además, la vida en las ciudades se hizo más compleja y pone en cuestionamiento algunas ideas sobre la calidad de vida. Hoy día en una ciudad se debe vivir, trabajar, comercializar y disfrutar; el espacio debiera rearticularse. Lo que significa que las propiedades deberían tener más altura y menos ocupación de base de suelo, para que haya más jardines y absorción de lluvias, con captura de agua, autogeneración de energía, con más usos de bicicletas, menos uso de hidrocarburos. Toda esta mirada es una necesidad de política pública. Se debe hacer sin mirar encuestas”.
“Todo esto me lleva a hablar de planificación urbana y ambiental en San Isidro, a marcar muy duramente que si seguimos concediendo las barreras interiores provoca aislamiento entre ricos y pobres, se pierde integración y espacios públicos. La concentración urbana es insoportable. Y la discusión de estos temas no existe. Hay que planificar lo que vamos a hacer, y esta mirada difiere mucho de la que tiene el gobierno nacional, que avanza sobre las jurisdicciones municipales y provinciales”, agregó.

