Aunque persisten los recelos entre el jefe de Gobierno porteño y el diputado con ambiciones bonaerenses, entre el PRO y el francisquismo existen aún puentes tendidos. Los contactos informales, y las especulaciones para 2015.
La escena transcurrió durante una cálida noche de enero en la bucólica Pinamar, donde la política no suele tomarse vacaciones. Osvaldo Mércuri, el anfitrión, recibió a su amigo Francisco de Narváez y a su esposa, Agustina Ayllón, junto con un puñado de comensales de la intimidad del espacio denarvaísta.
Distendidos tras unas copas, y a manera de juego, ensayaron una votación informal entre ellos: ¿a quién convendría apostar para una alianza en 2015? ¿A Mauricio Macri o a Daniel Scioli? El resultado fue 7 a 4 a favor de Macri. Hasta la propia esposa de De Narváez se inclinó por el jefe de Gobierno porteño y líder de Pro.
El episodio quedaría reducido a una anécdota de verano de no ser porque en los últimos días se aceleraron los contactos informales entre las segundas líneas de ambos dirigentes. Cuanto menos, para aquietar las aguas que continúan bajando turbulentas en esta tormentosa relación que aún distancia a De Narváez de Macri.
El diputado y empresario anunció días pasados que el año próximo competirá por un nuevo mandato -el tercero- para insistir, en 2015, en una nueva aventura electoral por la Gobernación bonaerense. Macri, por su lado, está lanzado a la Presidencia de la Nación también para dentro de cuatro años. Cualquiera diría que la alianza entre ambos sería un hecho, máxime cuando probó ser exitosa en las elecciones legislativas de 2009. Pero las cosas no resultan tan sencillas.
Un importante grupo de dirigentes muy cercano a De Narváez brega por volver a los orígenes. "Si Scioli se lanza como presidente va a priorizar otros candidatos peronistas antes que a vos, empezando por Sergio Massa”, fue el sincero consejo de un dirigente amigo. José "Pepe" Scioli fue directo al grano. "A Daniel lo conozco hace 50 años y jamás va a cambiar. Del «modelo nacional y popular» no se va a mover. Francisco se equivocaría otra vez si intenta acercarse a él sólo por ser peronista", insiste.
De Narváez escucha y asiente, pero se resiste a arrojarse a los brazos de Macri, al menos por ahora. No sólo por los recelos personales que mantiene con el jefe de Pro, sino porque, como empresario que es, prefiere primero cotizar en alza. Y no podrá hacerlo mientras que sectores del macrismo continúen blandiendo la posible candidatura de Gabriela Michetti en la Provincia. De apostar a la dama, De Narváez quedaría de más. Pero Michetti no está del todo convencida de cruzar la frontera de la Capital. "En su intimidad prefiere competir en 2013 por la senaduría de la ciudad", dicen a su lado.
En este estado indefinido de cosas, De Narváez buscará priorizar la reconstrucción de su espacio político, maltrecho tras la derrota electoral del año pasado. A comienzo de semana, la primera plana de la dirigencia denarvaísta se reunirá en el cuartel general de la calle Báez, en Las Cañitas, para planear los pasos por seguir.
Fuente: La Nación
