Djokovic se bajó sobre la hora y Nalbandian no tuvo piedad con Troicki. Fue 6-4, 4-6, 6-2 y 6-3 con una actuación notable del cordobés, que le dio el primer punto a la Argentina en la semifinal de la Copa Davis.
La primera pregunta que aparece apenas sellado el primer punto de la serie de semifinales ante Serbia es si alguien se anima a discutir la superioridad, la jerarquía de David Nalbandian, cuando de Copa Davis se trata. Y la respuesta, no hay vueltas, es que no. Nadie, ni el propio Novak Djokovic, que no jugó por algunos leves dolores musculares tras el US Open, que hizo lo que pudo alentando a su compañero Viktor Troicki desde el costadito del court. Y ese temple, esa entrega y juego fino del David que suele mostrar en la Davis fue la clave de este triunfo que ilusiona para darle pelea y algo más a la temible Serbia.
Le duró poco el buen envión del arranque del partido a Troicki, ante un Nalbandian errático que disminuyó el nivel de error y de a poco empezó a mostrar lo suyo en el primer set. El punto de inflexión se vio en el séptimo game, el más largo de la manga con 13 minutos de duración, que quedó en manos del argentino para adelantarse por primera vez en 4-3.
David controló el revés peligroso de su rival y se adueñó de la primera manga, pero cedió en la segunda en vez de confirmar la ventaja. ¿Cómo? Otra vez bajando la eficacia en sus primeros servicios, el punto más flojo que se le pudo encontrar, y desperdiciando las chances de quiebre, mientras del otro lado sí aprovecharon las dos que tuvo. David rozaba las pelotas en su camiseta transpirada para hacer más lento el pique, pero en 4-5 llegó el quiebre clave del nacido en Belgrado, en su mejor momento del partido. Finalmente fue 6-4 otra vez, que hablaba de la gran paridad que reinaba hasta el momento.
Ese mejor Nalbandian, el as de espadas del equipo de Tito, apareció en el tercer chico y en su mejor nivel. Algo tiene de especial la Davis, que cuando se lo necesita, el de Unquillo está… Bloqueando bien los tiros de derecha rival, y poniendo su juego en un primer plano, el argentino provocó que las pelotas de Troicki queden en la red para el 4-1. Y claro, mejorando la eficacia en su primer saque, llegó el 6-2.
Más de lo mismo, que no es poco y sí es mucho, hubo en el cuarto capítulo, con un protagonista confiado, agrandado y preciso en los momentos justos. Nada pudo hacer el local para contrarrestar ese control ejercido por el Rey, que desde su juego inteligente y su revés llegó tranquilo al 5-1 y selló su triunfo con una pelota en la línea en 6-3.
“David es nuestra bandera”, rezaba el trapo del grupo de argentos, fieles en todo momento. Esto recién empieza.
