Martín Rappallini pidió mirar más allá de la inflación y reclamó medidas para sostener la producción, el empleo y el crédito. Antes, el vicepresidente Guillermo Moretti cuestionó duramente a Luis Caputo y habló de una política de “desindustrialización”.
La celebración por el Día de la Industria estuvo marcada este miércoles por fuertes reclamos de la Unión Industrial Argentina (UIA) al Gobierno nacional. Durante el acto realizado en una planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, el titular de la entidad, Martín Rappallini, advirtió que la situación económica no puede evaluarse únicamente a partir de la desaceleración de la inflación y reclamó una mayor atención sobre los niveles de actividad.
“La estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad”, sostuvo Rappallini ante unos 200 industriales, funcionarios y representantes de distintos sectores productivos.
El dirigente señaló que existen sectores fuertemente golpeados, con empresas que trabajan por debajo de su capacidad productiva, y planteó la necesidad de una “mirada sistémica” sobre el proceso económico. Según sus datos, la producción industrial se encuentra alrededor de un 10% por debajo de los niveles de 2022, mientras que algunos sectores acumulan retrocesos de entre 25% y 30%.
A esto sumó el impacto sobre el mercado laboral: afirmó que desde agosto de 2023 la industria perdió unos 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados.
Duras críticas de Guillermo Moretti
Las críticas habían comenzado incluso antes del acto oficial. El vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, lanzó fuertes cuestionamientos contra el rumbo económico y apuntó directamente contra el ministro de Economía, Luis Caputo.
“Esta gente no conoce el país y, segundo, no conoce lo que es una industria. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, afirmó Moretti en declaraciones a El Destape.
El dirigente también cuestionó el endeudamiento y aseguró que las actuales políticas representan un proceso de “desindustrialización”.
“No puede haber industria si vos no tenés escuelas técnicas, no puede haber industria si vos no tenés universidades, no puede haber industria si vos no tenés CONICET, no puede haber industria si vos no tenés INTI”, sostuvo.
Además, planteó dudas sobre la capacidad del actual modelo para generar empleo suficiente y contener a toda la población. “Quiero saber si con este modelo que a nosotros nos están llevando a esta precarización del trabajo puede contener a 45 millones de habitantes. Hay 25 millones de habitantes que estamos afuera”, expresó.
El “puente” que propone la UIA
En su discurso, Rappallini buscó plantear una agenda de medidas para atravesar la transformación económica sin perder capacidad productiva. El presidente de la UIA propuso construir un “puente entre la economía que queda atrás y una economía competitiva”.
Ese esquema se apoya en siete ejes: actividad y crédito; competitividad y costo argentino; competencia desleal; energía; morosidad; infraestructura; y modernización laboral y litigiosidad.
“La microeconomía también construye la macroeconomía. Cuando cae la actividad, se pierde empleo, se debilita el consumo y se destruye tejido empresario y capacidad productiva”, advirtió.
Para el titular de la UIA, una caída prolongada de la actividad también termina afectando la inversión, la recaudación y la propia estabilidad macroeconómica.
Reclamo por impuestos y costos
Uno de los principales planteos estuvo relacionado con el denominado “costo argentino”. Rappallini cuestionó la combinación de impuestos, regulaciones, costos logísticos, problemas de infraestructura y dificultades de financiamiento que, según la entidad, reducen la competitividad de las empresas nacionales.
“Tenemos que acelerar la reducción del costo argentino y hacerlo sobre aquellos factores que hoy condicionan la capacidad de nuestras empresas para competir”, afirmó.
En materia tributaria, la UIA propuso avanzar hacia un Pacto Fiscal Industrial Federal que incluya a la Nación, las provincias y los municipios para reducir progresivamente la presión fiscal sobre la producción.
Entre los impuestos y cargas señalados aparecen Ingresos Brutos, el impuesto de sellos, las tasas municipales, el impuesto a los créditos y débitos y la carga sobre la renta empresarial.
El dirigente industrial sostuvo que, en una economía más abierta, las empresas argentinas ya no compiten solamente entre sí, sino contra sistemas productivos de otros países.
Crédito, energía y competencia desleal
La recuperación del crédito fue otro de los reclamos centrales. Rappallini pidió instrumentos que permitan financiar el capital de trabajo, la inversión, la vivienda y el consumo, con el objetivo de que el ahorro pueda transformarse en producción.
También reclamó medidas frente a la competencia desleal, el contrabando, la subfacturación y el dumping. Según expuso, en algunos sectores los productos que ingresan por circuitos irregulares pueden representar entre 30% y 50% del mercado.
“Esto lejos está de ser libre mercado, es competencia desleal”, sostuvo.
En materia energética, la UIA pidió aprovechar el potencial de Vaca Muerta no solamente para exportar energía, sino también para impulsar las exportaciones de productos argentinos.
Rappallini aseguró que varias industrias, especialmente pequeñas y medianas empresas, recibieron durante el año facturas de gas y electricidad que llegaron a multiplicarse entre tres y cinco veces. Por eso, reclamó mecanismos de financiamiento que permitan amortiguar el impacto sobre las empresas.
Morosidad e infraestructura
La entidad también pidió soluciones para las empresas que acumularon deudas como consecuencia de las altas tasas de interés y la caída de la actividad.
Entre las propuestas aparecen la reprogramación de deudas bancarias y fiscales, mecanismos para regularizar situaciones de morosidad, la suspensión extraordinaria de embargos para compañías con problemas de liquidez y una devolución más rápida de los saldos a favor acumulados.
Otro de los puntos fue la infraestructura. Rappallini mencionó el deterioro de las rutas, las demoras portuarias, la falta de infraestructura ferroviaria, las limitaciones de las redes eléctricas y de gasoductos, los problemas de conectividad y las dificultades en los pasos fronterizos.
Según la UIA, todos estos factores terminan trasladándose a los precios y afectan la capacidad de las empresas argentinas para competir tanto en el mercado interno como en el exterior.
Reforma laboral y menos litigiosidad
El último eje planteado estuvo vinculado con la legislación laboral. Rappallini consideró que las modificaciones impulsadas por el Gobierno representan una oportunidad para actualizar las relaciones laborales y reclamó avanzar en su implementación.
“La ley es el punto de partida. Ahora tenemos el desafío de llevar esas herramientas concretamente a las empresas”, afirmó.
También pidió reducir la litigiosidad laboral y cuestionó lo que definió como la “industria del juicio”. Para la UIA, la incertidumbre vinculada a la contratación laboral desalienta la creación de empleo y la inversión.
En ese sentido, el titular de la entidad sostuvo que será necesario un mayor diálogo entre empresarios y trabajadores para actualizar convenios colectivos que, según planteó, fueron diseñados hace décadas.
Una advertencia sobre el rumbo económico
En el cierre de su discurso, Rappallini buscó marcar la importancia de la industria dentro de la economía argentina. Según señaló, el sector representa aproximadamente el 18% del PBI, el 20% del empleo y cerca del 30% de la recaudación, además de integrar miles de empresas y cadenas de valor a lo largo del país.
“Lo que hoy estamos discutiendo es qué país construimos para los próximos 30 años”, afirmó.
Así, mientras el Gobierno destaca la estabilización macroeconómica y la desaceleración de la inflación como uno de los principales logros de su gestión, desde la principal entidad industrial del país reclamaron que el análisis incorpore también la producción, el empleo, el crédito y la capacidad de las empresas para sostenerse.
El mensaje de la UIA combinó un respaldo al objetivo de estabilización con una advertencia: para el sector industrial, el desafío ahora es evitar que el proceso de transformación económica termine profundizando la pérdida de capacidad productiva y empleo.
