El reemplazo de Manuel Adorni generó una reacción favorable entre referentes del sector privado, que esperan una relación más fluida con el Congreso y un avance de los proyectos económicos impulsados por la Casa Rosada.
La designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete recibió un fuerte respaldo de importantes empresarios, que interpretaron el cambio como una oportunidad para recuperar impulso político y acelerar la agenda de reformas que impulsa el Gobierno de Javier Milei.
Entre los principales grupos económicos predominó la expectativa de que el recambio facilite el tratamiento parlamentario de iniciativas consideradas estratégicas para distintos sectores productivos y de inversión. También apareció la confianza en una etapa con mayor capacidad de diálogo político.
Uno de los máximos referentes del empresariado argentino sostuvo que «La salida de Adoni ayuda a que el Gobierno ponga foco a seguir avanzando con las reformas y cambios políticos que más tarde o más temprano generan mejoras en el entorno económico». En ese mismo sentido, evaluó que la nueva conducción de la Jefatura de Gabinete puede destrabar proyectos como el Súper Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (Súper RIGI), el esquema de empresas sin personal y otras iniciativas vinculadas a la desregulación económica.
El optimismo también apareció en otro de los conglomerados más importantes del país. Allí afirmaron: «Dios quiera que mejoren el clima y las relaciones. Esta nueva gestión es prometedora, conocen más la realidad económica y empresarial del país», en referencia a Santilli y a su equipo.
Desde una de las principales cámaras empresarias también expresaron expectativas positivas. «Todo cambio genera expectativa. En esta oportunidad, es muy positiva», resumió uno de sus presidentes.
El respaldo del establishment coincidió con un alivio dentro del oficialismo. En sectores de La Libertad Avanza consideraron que la continuidad de Manuel Adorni complicó la actividad legislativa durante las últimas semanas. La discusión sobre una eventual moción de censura ocupó el centro del debate político y desplazó el tratamiento de proyectos que el Gobierno considera prioritarios.
Entre esas iniciativas aparecen el Súper RIGI, la creación de empresas sin intervención humana, cambios en el régimen de propiedad privada y la eliminación de restricciones para la adquisición de tierras por parte de extranjeros. También figura la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, una medida respaldada por parte del sector alimenticio.
En el oficialismo admitieron que la situación política de Adorni terminó por desgastar al Gobierno. Una fuente parlamentaria sostuvo que la controversia alrededor del entonces jefe de Gabinete dificultó el avance de la agenda legislativa y aumentó la presión sobre los bloques oficialistas.
El mercado también reaccionó con señales positivas tras conocerse el cambio. Las acciones argentinas registraron subas, los bonos mejoraron su cotización y el riesgo país mostró una baja durante la jornada, en un contexto de mayor expectativa entre los inversores.
Sin embargo, el entusiasmo no alcanzó a todos los sectores. Empresarios ligados al consumo interno, la industria y la construcción mantuvieron una visión mucho más cauta. Varias compañías advirtieron que el cambio de nombres en el gabinete no modificó la caída de las ventas ni la debilidad de la demanda.
Un consultor empresarial resumió esa postura al señalar: «No creo que la salida de Adorni cambie nada. Habrá que ver cómo evoluciona el nuevo jefe de Gabinete, pero las expectativas pasan por otro lado y no sé si puede mejorar algo, excepto que despeje dudas que son más políticas que económicas».
En una empresa proveedora de supermercados coincidieron con ese diagnóstico. «No tenemos perspectivas de ningún cambio en la política económica en lo que respecta a incentivos o mejor clima para el consumo», afirmaron.
Pese a esas diferencias, el respaldo de buena parte del empresariado a la llegada de Santilli marcó uno de los primeros apoyos públicos al nuevo jefe de Gabinete, con la expectativa de que el Gobierno recupere capacidad política para avanzar con las reformas económicas que considera prioritarias.
