En épocas de ebullición electoral es lógico que se sucedan críticas de un espacio a otro. Llamativamente, estos dardos a veces suelen ser más picantes entre fuerzas afines. Desde un sector del peronismo orgánico se suele descalificar al sabbatellismo enunciando que éste es un progresismo más que terminaría diluyéndose. Afirmación que, a nuestro entender, es incorrecta y con fundamentos endebles.
Por Hugo Colunga, EDE San Martín
El EDE, el partido cuyo referente principal es el actual diputado nacional y candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires Martín Sabbatella, aspira a que todos los que habitan la avenida inaugurada en 2003 confluyan en un movimiento que profundice el rumbo. Al mismo tiempo reconoce también al peronismo como uno de los principales motores de este movimiento, de otro modo no se explicaría el apoyo explícito que le damos a la candidatura de Cristina. Por otro lado, la sucesión presidencial hacia el 2015 ya se percibe paredes adentro del PJ como una contienda que podría llegar a poner en riesgo la continuidad del rumbo iniciado por Néstor Kirchner. Martín Sabbatella, dirigente joven y de amplia experiencia de gestión –transparente y reconocida internacionalmente- aparece como un excelente cuadro político de una novedosa corriente nacional y popular capaz de aportar a una sucesión de Cristina sin retroceder. Claro que aún falta mucho para esa instancia, y juntar voluntades no es tarea sencilla. Pero concebimos la política como el arte de lo posible.
Tenemos arraigo hoy principalmente en la volátil clase media argentina, estamos trabajando por una inserción más profunda en otros sectores populares y se están dando pasos a que las nuevas generaciones tomen un rol principal en las decisiones partidarias.
No vamos a repetir experiencias del progresismo que nunca pudo lograr cambios –el homo sapiens, dicen, es el único animal que no tropieza dos veces con la misma piedra. No existen en el EDE impedimentos para el crecimiento y para seducir a las mayorías. Cuenta en sus filas con muchos militantes jóvenes dispuestos a trabajar y convocar a los sectores populares, cosa que en muchos distritos ya se percibe. Fenómeno que, por otra parte, pone muy nerviosos a algunos intendentes. Muchos de estos jóvenes tienen una militancia previa en el peronismo, en otros espacios de la izquierda y para otros esta es su primera experiencia militante atraídos por esta propuesta aglutinadora y no sectaria del campo nacional y popular. Sabemos que es cuestión de tiempo, y de mantener la coherencia en el discurso y la práctica, para que el EDE se afiance como un partido reconocido como opción de las mayorías. Es lo nuevo. El EDE es un espacio con muchos dirigentes jóvenes que se sienten llamados a ocupar un lugar importante. Algo que raramente se da en las viejas estructuras ya perimidas de la política argentina.
Somos frentistas y coherentes. En 2009 fuimos a elecciones con Libres del Sur y el Instrumento. Dimos la discusión y no pudimos evitar que los circunstanciales aliados se ubicaran en el peor lugar que puede ofrecer la política, el de ser funcionales a las expresiones de la derecha vernácula creyéndose protagonistas de una escena en la que apenas eran coreutas. El bloque que conformamos con Séller, Rivas, Basteiro, Ibarra, con la presidencia de Martín Sabbatella, nunca perdió la coherencia. La sostuvo antes de esa compulsa, y la mantuvo a la hora de trabajar en el congreso, proponiendo y acompañando.
El EDE forma parte del Nuevo Encuentro junto al Partido Solidario, el espacio Solidaridad e Igualdad y el PC. Frentes que se están consolidando en muchos distritos, en otros en construcción. Estamos permanentemente abiertos al diálogo con fuerzas afines, al punto de integrar en nuestras listas a compañeros de otras agrupaciones, como se da en San Martín con la Envar El Kadri, quien ocupa el segundo lugar en la lista del EDE.
Para finalizar, el sabbatellismo –expresado en el EDE- no sólo representa lo nuevo. Acumula aprendizajes valiosos de experiencias previas y se nutre de militantes y dirigentes que si bien tuvieron trayectorias diversas, los unifica su vocación y coherencia a la hora de trabajar para unificar a todos los actores del campo nacional y popular con una válida intención de encabezar este movimiento nacional y popular que profundice el rumbo iniciado en 2003.
