El secretario general de la Juventud Peronista de Santa Fe criticó la preadjudicación a la empresa belga Jan De Nul. En declaraciones a Urbana BA, advirtió sobre las implicancias geopolíticas de la medida y aseguró que el Estado nacional debería recuperar el control pleno del río Paraná.
La definición de la nueva concesión de la hidrovía ingresó en su etapa decisiva. La comisión evaluadora ubicó en el primer lugar al consorcio integrado por la firma belga Jan De Nul y la empresa argentina Servimagnus para hacerse cargo de las tareas de dragado y balizamiento durante los próximos 25 años. La compañía europea obtuvo la mejor calificación técnica y quedó a un paso de conservar el control de una de las principales vías de salida del comercio exterior argentino.
En ese contexto, Pablo Garello, secretario general de la Juventud Peronista de Santa Fe, expresó duras críticas al proceso. En declaraciones a Urbana BA, afirmó que la decisión representa “una pérdida de soberanía feroz” y cuestionó que la principal arteria fluvial del país continúe bajo gestión privada extranjera.
Garello señaló que la denominada hidrovía no es otra cosa que el sistema integrado por los ríos Paraná y Paraguay. Sostuvo que se trata de la vía navegable más importante y estratégica de la Argentina y consideró que su control debería permanecer en manos nacionales. Según planteó, la continuidad de Jan De Nul implica que “nuevamente va a ser entregada a manos extranjeras”.
Para explicar la relevancia del corredor fluvial, comparó al Paraná con el río Mississippi en Estados Unidos. Remarcó que las grandes potencias consideran a sus principales vías navegables como elementos de seguridad nacional. En ese sentido, sostuvo: “ningún país importante en el mundo que tenga peso geopolítico permitiría que su principal vía navegable troncal esté en manos de una empresa extranjera”.
El dirigente también vinculó la discusión con el escenario internacional. Aseguró que Bélgica cumple un papel relevante dentro de la OTAN y consideró que los intereses de Jan De Nul se encuentran alineados con los países occidentales. Desde esa mirada, afirmó que “no solo le estamos entregando la hidrovía a una empresa extranjera, se lo estamos entregando al enemigo”.
Respecto del esquema vigente durante los últimos años, Garello recordó que el Estado nacional asumió el cobro de peajes, aunque mantuvo tercerizadas las tareas operativas. A su entender, nunca existió una recuperación integral del control sobre la vía navegable. Por ese motivo, respaldó la propuesta de distintos sectores que reclaman una administración estatal completa del sistema.
“El Estado podría controlar la vía navegable, alquilar buques, pero llevar adelante la tarea hasta que con ese dinero que ingresa, posteriormente ir adquiriendo o ir fabricando las dragas que necesitamos”, sostuvo.
El referente peronista también se refirió a los intereses económicos que rodean la concesión. Consideró que detrás de la discusión existen actores locales vinculados al poder político y empresarial, aunque advirtió que la cuestión central excede el plano comercial. Según explicó, el Paraná cumple un rol clave dentro de la disputa geopolítica global por el comercio de alimentos, especialmente por la exportación de soja hacia China.
“Esto es una entrega en términos geopolíticos, es todavía más profundo”, afirmó. Y agregó: “no es también entregar todo proyecto de desarrollo soberano, es todavía más trágico”.
Durante la entrevista, Garello destacó además la importancia económica de la hidrovía. Recordó que por esa vía sale cerca del 80% de las exportaciones argentinas y que concentra la mayor parte de las importaciones. También cuestionó la falta de desarrollo del transporte fluvial interno y señaló que el comercio de cabotaje quedó desplazado por el transporte de cargas por camión.
“Algo que es nuestro termina funcionando solo para engordar los bolsillos de unas pocas empresas extranjeras”, sostuvo.
El dirigente lamentó además la escasa repercusión pública del tema. Consideró que la discusión sobre la concesión quedó relegada por otros asuntos de la agenda política y mediática. A su juicio, la magnitud económica del negocio explica la duración del nuevo contrato.
“Es tan grande el negocio agroexportador que con 5 años de concesión, con 10 años, ya es multimillonario el negocio. ¿Por qué la necesidad de llevarlo tanto tiempo?”, se preguntó.
Sobre el final, Garello vinculó la concesión de la hidrovía con otras medidas impulsadas por el Gobierno nacional, entre ellas el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), y sostuvo que ambas iniciativas forman parte de una misma orientación económica. En ese marco, lanzó una fuerte crítica a la administración libertaria y afirmó que “efectivamente tenemos un gobierno de ocupación colonial y es urgente que podamos expulsarlo de la República Argentina”.
