La Cámara alta de la Provincia no celebró ninguna sesión ordinaria durante 2026. Las disputas internas del oficialismo, las diferencias con la oposición y la falta de acuerdos políticos frenaron el tratamiento de proyectos y dejaron una extensa agenda sin resolución.
La Legislatura bonaerense atraviesa uno de los períodos de menor actividad de los últimos años. El dato más llamativo surge del Senado provincial, que no realizó ninguna sesión ordinaria en todo lo que va de 2026, una situación que impidió el tratamiento de proyectos de ley y mantuvo congelada buena parte de la agenda parlamentaria.
La última vez que los senadores ocuparon sus bancas para una sesión ordinaria fue el 4 de diciembre de 2025. En aquella jornada se aprobó el endeudamiento solicitado por el gobernador Axel Kicillof tras una negociación compleja entre los distintos sectores del oficialismo y los bloques opositores.
Desde entonces, el recinto quedó prácticamente inactivo. Apenas hubo una sesión especial el 24 de marzo, convocada por el aniversario del golpe de Estado de 1976. Sin embargo, ese encuentro no implicó la reanudación del trabajo legislativo habitual.
La falta de actividad coincidió con el recambio legislativo posterior a las elecciones del año pasado. También quedó atravesada por una larga serie de conflictos políticos dentro de Fuerza Patria. Las diferencias entre los sectores alineados con Axel Kicillof, La Cámpora y el massismo demoraron acuerdos básicos para el funcionamiento de la Cámara.
Uno de los principales focos de tensión apareció durante la discusión por las autoridades del Senado. La negociación incluyó cargos estratégicos, espacios de conducción política y puestos vinculados a la administración interna del cuerpo. El conflicto se extendió durante semanas y recién encontró una salida en marzo, cuando Mario Ishii quedó como vicepresidente primero y Sergio Berni asumió la presidencia del bloque oficialista.
Pero la resolución de esa disputa no alcanzó para normalizar la actividad parlamentaria. Las diferencias se trasladaron a la conformación de las comisiones permanentes, un paso indispensable para iniciar el tratamiento de expedientes. Recién durante mayo el Senado terminó de definir esos organismos tras negociaciones que involucraron a sectores oficialistas y opositores.
Desde ámbitos parlamentarios admitieron las dificultades para alcanzar consensos. “Se hizo difícil conformar a todos los sectores. Pero ahora ya están en condiciones de trabajar aunque no haya sesiones ordinarias”, señalaron fuentes legislativas.
Las críticas llegaron desde distintos espacios políticos. Berni rechazó que la situación responda únicamente a las disputas internas del peronismo. “Si la persona que tiene a cargo llevar adelante con responsabilidad el funcionamiento del Senado no lo hace, eso no es parte de una interna”, afirmó días atrás.
Desde la oposición también cuestionaron la falta de actividad. El senador del PRO Pablo Petrecca sostuvo que existe un “problema de conducción política” y consideró que “esta falencia se traslada a Legislatura bonaerense, donde los debates y las decisiones quedan condicionados por las tensiones internas del oficialismo, y se postergan soluciones que los vecinos necesitan con urgencia”.
Una postura similar expresó el presidente del bloque libertario, Carlos Curestis. “El mensaje que recibe la sociedad es preocupante. No podemos seguir sin sesiones en el Parlamento cuando hay severos problemas en toda la provincia”, planteó.
La inactividad del Senado impactó sobre una extensa lista de temas pendientes. Proyectos legislativos, pedidos de informes al Ejecutivo y designaciones institucionales quedaron a la espera de definiciones. Entre los asuntos demorados aparecen también las vacantes existentes en la Suprema Corte bonaerense, un tema que requiere intervención legislativa para avanzar.
Mientras tanto, la Cámara de Diputados apenas mostró un nivel de actividad superior. El cuerpo realizó una sola sesión ordinaria durante el año. La convocatoria prevista para esta semana sufrió una postergación en medio de nuevas diferencias políticas por la inclusión de pedidos de informes vinculados a IOMA y al área de Salud.
Con el calendario legislativo cada vez más ajustado y sin señales claras de normalización, el Senado bonaerense llegó a la mitad del año sin aprobar una sola ley en sesión ordinaria, una postal inédita que expone la profundidad de la crisis política que atraviesa la Legislatura provincial.
