La votación de la rendición de cuentas 2025 en el Concejo Deliberante de Tigre dejó algo más que la aprobación de la ejecución presupuestaria del Municipio: volvió a exponer el momento de reconfiguración interna que atraviesa La Libertad Avanza en el distrito, con posturas divididas, alineamientos cruzados y señales de un proceso de ordenamiento aún en curso.
La sesión terminó con 15 votos afirmativos y 8 negativos, lo que permitió al oficialismo convalidar los números del último ejercicio de la gestión de Julio Zamora sin mayores complicaciones. Sin embargo, el comportamiento del espacio libertario fue uno de los focos centrales del debate político posterior.
Por un lado, el sector identificado como La Libertad Avanza Tigre acompañó la rendición de cuentas con cinco votos positivos, sosteniendo una posición de apoyo que ya se había manifestado en otras instancias legislativas. Ese acompañamiento resultó clave dentro del esquema general de votación que permitió la aprobación del expediente.
En paralelo, dentro del mismo universo libertario se registraron dos votos en contra por parte de los concejales Juan Furnari y Josefina Pondé, quienes se desmarcaron del resto de su espacio y marcaron una posición diferenciada frente a la gestión municipal. El dato adquiere relevancia no solo por el sentido del voto, sino por el contraste con acompañamientos previos que ambos habían dado en otras iniciativas del oficialismo.
A esto se suma la ausencia de la concejala libertaria Graciela Bustamante (quien esta por la licencia de Cervetto), que no participó de la sesión. Su faltazo fue leído en el ámbito legislativo como otra expresión del escenario fragmentado que atraviesa el espacio libertario en Tigre, donde no existe una conducción única claramente consolidada a nivel local.
En ese marco, la llegada de Miguel Schmukler como nuevo articulador político del espacio en el distrito aparece como un factor que reordena referencias internas y reconfigura los vínculos entre los distintos sectores libertarios. Su irrupción coincide con una etapa en la que conviven estrategias distintas dentro del mismo sello, con diferencias tanto en el vínculo con el oficialismo como en el posicionamiento opositor.
El resultado es un escenario donde La Libertad Avanza en Tigre muestra al menos tres comportamientos diferenciados: un sector que acompaña al Ejecutivo, otro que comienza a marcar distancia en votaciones clave y un tercero que se expresa a través de ausencias o menor participación en decisiones legislativas. Esta heterogeneidad convive con intentos de reorganización interna que aún no terminan de consolidarse.
La votación de la rendición de cuentas, en ese sentido, funcionó como una fotografía de ese momento político: un espacio en transición, con referencias en disputa y sin una línea unificada de acción en el Concejo Deliberante.
En paralelo, el bloque de Fuerza Tigre volvió a rechazar la rendición de cuentas en bloque, consolidándose como la principal oposición legislativa, con críticas centradas en la ejecución de obras públicas, la transparencia de los procesos licitatorios y el acceso a información sobre la estructura del gobierno municipal.
Así, la sesión no solo dejó aprobado el balance del Ejecutivo, sino que también expuso con claridad que el reordenamiento interno de La Libertad Avanza en Tigre es hoy uno de los factores políticos más relevantes del escenario local.
