Las ventas minoristas volvieron a caer en abril y profundizaron el deterioro del sector. El escenario golpeó con fuerza a rubros vinculados al hogar y la construcción. Comerciantes advirtieron por la pérdida de rentabilidad, el aumento de costos y el retroceso del poder adquisitivo.
La desaceleración de la inflación no alcanzó para reactivar el mercado interno. Las pequeñas y medianas empresas atravesaron otro mes con números negativos y crecieron las alarmas por el freno del consumo, en medio del ajuste económico impulsado por el Gobierno nacional.
Un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló que las ventas minoristas pyme cayeron 3,2% interanual en abril, mientras que la comparación contra marzo también mostró un retroceso del 1,3% en términos desestacionalizados.
El relevamiento expuso además que la actividad acumuló una baja del 3,5% durante el primer cuatrimestre del año. El dato reflejó el impacto de la pérdida del poder de compra sobre miles de comercios, que enfrentaron menores niveles de facturación y una suba constante de gastos fijos.
La situación golpeó a casi todos los sectores relevados. De los siete rubros analizados, seis terminaron abril con cifras en rojo. Bazar y decoración encabezó las caídas con un derrumbe del 12,3%, seguido por Perfumería, que retrocedió 7,2%. También apareció entre los más afectados el sector de Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, con una baja del 4,2%.
El único rubro que escapó de la tendencia negativa fue Farmacia, que registró una mejora interanual del 6,1%. El resto de las actividades comerciales sintió el impacto de un consumidor más selectivo y con menor capacidad de gasto.
El estudio también mostró el clima de preocupación que atravesó a los comerciantes. El 39,6% sostuvo que su situación empeoró respecto del año pasado, mientras que poco más de la mitad afirmó que no observó cambios. Apenas una minoría aseguró haber registrado mejoras.
A pesar del escenario recesivo, muchos empresarios mantuvieron expectativas moderadas hacia adelante. El 49% consideró que la situación permanecerá igual durante los próximos meses. Otro 37,2% proyectó una recuperación, aunque un 13,8% anticipó un panorama todavía más complejo.
En paralelo, el comercio electrónico sostuvo parte de la actividad. Las ventas online de negocios con local físico crecieron 8% frente al mismo mes de 2025. Sin embargo, el avance digital no logró compensar el desplome del consumo presencial, sobre todo en productos no esenciales.
Desde CAME señalaron que gran parte de las operaciones se sostuvo gracias a promociones, descuentos agresivos y financiamiento en cuotas. El informe también remarcó que el aumento de tarifas y costos operativos redujo la rentabilidad de los comercios.
La entidad advirtió que la recuperación del sector dependerá de una recomposición del ingreso real y de un alivio sobre la estructura de gastos. Mientras tanto, el modelo económico de ajuste y retracción del mercado interno continuó dejando consecuencias sobre la actividad pyme y el consumo cotidiano.
