Este nuevo juicio versa exactamente sobre lo mismo que Vialidad I, donde ya hubo condenas severas por fraude en perjuicio de la administración pública para la mayoría, por lo que a esta tanda de implicados sus defensores suelen decirles que hay una importante probabilidad de que los condenen con penas altas.
Mientras transcurre el juicio “Cuadernos”, el 15 de mayo debería comenzar otro relacionado, “Vialidad II”, también relacionado con obra pública: como su nombre lo indica es un nuevo capítulo del caso “Vialidad”, el caso que desembocó en la detención de Cristina Fernández de Kirchner por decisión de la Corte Suprema.
En las últimas semanas de audiencias el juicio de los cuadernos –donde CFK también es acusada—veintisiete imputados, varios de ellos arrepentidos, revelaron aprietes, presiones, humillaciones y anomalías de todo tipo en el origen de esta causa para construir un espectáculo acusatorio.
Con el contexto este escándalo en ascenso como telón de fondo, ahora el fiscal Diego Luciani apuesta a evitar la exposición de un juicio oral en Vialidad II (aunque procura su propia notoriedad) por lo que les propuso a los diez imputados, que son Martín Báez –hijo de Lázaro—, tres empresarios más y seis exfuncionarios técnicos de la Dirección Nacional de Vialidad, hacer un juicio abreviado.
Les ofrece que reconozcan un delito a cambio de tener penas que no sean de prisión. De esta manera, ellos reciben la garantía de no ser privados de la libertad y Luciani puede instalar la idea de que admiten la corrupción en la obra pública durante el kirchnerismo.
En el fondo parece haber un mecanismo común a ambos procesos: en “Cuadernos” el fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadío les decían a empresarios y algunos funcionarios que si se arrepentían y nombraban a determinadas personas no serían detenidos. Entonces ahora varios cuentan que mintieron para eso, para no ir a la cárcel. Por si acaso lo dejaron asentado ante escribanos.
Otros no aceptaron mentir, y pasaron meses tras las rejas. En Vialidad II les ofrecen a los implicados “confesar” para no ir presos. Les imponen una condena morigerada. Este nuevo juicio versa exactamente sobre lo mismo que Vialidad I, donde ya hubo condenas severas por fraude en perjuicio de la administración pública para la mayoría, por lo que a esta tanda de implicados sus defensores suelen decirles que hay una importante probabilidad de que los condenen con penas altas.
Los fiscales son los mismos (Luciani y Sergio Mola). Los jueces también: son los que integran el Tribunal Oral Federal 2 (Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso).
Con información de Irina Hauser para Página/12.
