El presidente español apuntó contra la derecha global y defendió la agenda progresista ante líderes internacionales. Participaron Axel Kicillof, Lula da Silva y Claudia Sheinbaum Pardo.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, encabezó el cierre del foro progresista en Barcelona con un mensaje político directo. Su intervención marcó el tono del encuentro y buscó ordenar una respuesta común frente al avance de sectores conservadores a nivel global.
La cumbre reunió a dirigentes de distintos continentes. Entre ellos estuvieron el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva y la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum Pardo. El foro funcionó como un espacio de articulación política en defensa de la democracia y el multilateralismo.
En el cierre, Sánchez planteó un escenario de disputa directa con la derecha y la ultraderecha. Sostuvo que esos sectores atraviesan una etapa de retroceso y afirmó: “porque saben que su tiempo se acaba”. En la misma línea, dejó una de las frases más fuertes del acto: “Hoy, en Barcelona, el 18 de abril de 2026, la vergüenza cambia de bando”.
El mandatario español cuestionó con dureza a quienes promueven discursos de exclusión. Señaló que la agenda progresista debe enfrentar la desigualdad, la discriminación y los privilegios concentrados. En ese punto, reforzó su postura sobre la política migratoria con una definición tajante: “España es hija de la migración y no va a ser madre de la xenofobia”.
También hubo referencias al escenario internacional. Sánchez defendió la necesidad de sostener la paz y el respeto al derecho internacional. En ese marco, pidió “gritar una y mil veces sí a la paz y no a la guerra”, una consigna que se repitió durante el acto.
Durante su discurso, el líder socialista llamó a construir unidad entre fuerzas progresistas. Reclamó coordinación entre países y generaciones para enfrentar el contexto global. Además, rechazó el pesimismo como estrategia política y afirmó: “No lo vamos a hacer. No vamos a comprar su pesimismo ni su desesperanza”.
Sánchez también apuntó contra sectores económicos concentrados. Planteó que el desafío pasa por limitar el poder de actores que condicionan la democracia. En ese sentido, sostuvo que el objetivo será avanzar “doblando el brazo a quienes se creen intocables”.
El encuentro dejó una foto política amplia. Kicillof participó de las actividades junto a otros referentes internacionales. Lula aportó su mirada regional. Sheinbaum Pardo consolidó su vínculo con el gobierno español en un contexto de mayor cooperación.
El cierre del foro dejó una señal clara. Sánchez buscó posicionar al progresismo como alternativa frente a la derecha global y fijó un horizonte político con eje en una “nueva era”.
