El deterioro de la obra social de los jubilados hace que aparezcan versiones de salida del ministro y posiciona a su número dos como posible reemplazo.
Mientras la atención pública se concentra en la figura de Manuel Adorni, en el Ministerio de Salud crece una incertidumbre interna que pone bajo presión a Mario Lugones. Durante el fin de semana, comenzaron a intensificarse los rumores sobre su posible salida, en un contexto donde su continuidad ya no está garantizada.
«Es cuestión de días», aseguraron fuentes cercanas al área al medio Diario AR. El principal factor detrás del desgaste es la crisis del PAMI, que dejó de ser una advertencia para convertirse en un problema.
En la obra social hay deudas acumuladas, prestaciones recortadas y clínicas que abandonan el sistema. La situación impacta directamente en los jubilados, que ahora deben cubrir gastos que antes estaban contemplados por la obra social.

Asimismo, surge con fuerza el nombre de Guido Giana como posible reemplazante. Actual segundo de Lugones, su eventual asunción como ministro no implicaría un giro en la gestión, ya que ambos responden al entorno del asesor presidencial Santiago Caputo. La movida sería, en cambio, un intento de sostener el control político del área.
El escenario se complejiza por disputas internas dentro del oficialismo, donde también juega la influencia de Karina Milei. Esa tensión se suma a cuestionamientos por presuntos desmanejos en la administración del PAMI, que pasó de ser una herramienta de poder a un foco de conflicto.
Otro frente que debilitó al ministro fue el avance de Federico Sturzenegger sobre el régimen de patentes farmacéuticas, una medida que Lugones había resistido y que afecta intereses del sector con el que mantiene vínculos históricos.
En este contexto, cualquier cambio en la cúpula del Ministerio se interpreta en clave política más que técnica. Con el sistema sanitario al límite y la interna en aumento, el futuro de Lugones está cada vez más atado a una decisión que podría definirse en los próximos días.
