Desde distintas regiones del país, intendentes de peso volvieron a encender alarmas sobre la situación financiera de los municipios y apuntaron directamente contra la gestión de Javier Milei. Reunidos en Paraná, jefes comunales de capitales provinciales y otras ciudades importantes firmaron un documento conjunto en el que describen un escenario crítico para sus administraciones.
Hoy Paraná fue sede del encuentro del COFEIN. Intendentes de todo el país, con una misma preocupación: los municipios necesitamos recursos que nos corresponden para seguir cuidando a nuestra gente. Una demanda que crece y fondos que no llegan. pic.twitter.com/uGSGNTmtOS
— Rosario Romero (@rosarioromeroOK) March 31, 2026
El texto no deja margen para interpretaciones: «Los municipios sostenemos lo que la Nación abandona. Los municipios argentinos atravesamos una asfixia financiera crítica». Con esa definición, los dirigentes locales exponen el deterioro de sus cuentas y responsabilizan al Gobierno nacional por el recorte de recursos.
Según plantearon, el problema se agrava porque deben afrontar cada vez más obligaciones mientras disminuyen los fondos que reciben, en un contexto de retirada del Estado nacional. Si bien este tipo de reclamos no es nuevo, sostienen que la diferencia actual radica en la profundidad de la crisis, marcada por un «creciente abandono y desfinanciamiento» y una situación económica que no dudan en calificar como «recesión».
En paralelo, los intendentes observan el impacto directo de la crisis en sus territorios, donde se multiplican las demandas sociales. También siguen de cerca la evolución de la opinión pública y, ante la caída en la imagen del Gobierno, endurecen su postura con una advertencia clara: «Así la Argentina no funciona».
El documento tiene además un peso político significativo por la diversidad de dirigentes que lo respaldan. Participaron referentes de distintas corrientes del peronismo, como Julio Alak, Daniel Passerini, Rosario Chahla y Armando Molina, junto a intendentes de espacios no peronistas nucleados en alianzas provinciales, entre ellos Pablo Javkin y Juan Pablo Poletti.
A ese grupo se sumaron el radical Raúl “Chuli” Jorge y jefes comunales de fuerzas provincialistas como Emiliano Durand, Mariano Gaido y Rodrigo Buteler. Incluso participó de manera virtual el intendente de la capital mendocina, Ulpiano Suárez, en un gesto que refuerza la amplitud política del encuentro.
En el documento, los intendentes remarcaron que «se profundiza la recesión que golpea a familias, trabajadores, jubilados, comercios, pymes e industrias» y advirtieron que deben responder «cada vez a más demandas con menos recursos y en un contexto de creciente abandono y desfinanciamiento por parte de la Nación».
También cuestionaron lo que consideran un intento del Gobierno de trasladar responsabilidades: «imponer un discurso que pretende responsabilizar al interior de la decadencia argentina y descalifica a gobernadores e intendentes». Frente a eso, respondieron: «Somos quienes sostenemos el gasto social en el territorio en la salud, el transporte y los servicios esenciales frente al desentendimiento del Estado nacional».
En materia de recursos, denunciaron que en 2025 el Ejecutivo nacional retuvo 120.000 millones de pesos destinados al interior y señalaron que, más allá de las transferencias automáticas, la Casa Rosada mantiene fondos que corresponden a provincias y municipios. En ese sentido, advirtieron: «Solo en concepto de ATN, en 2025 quedaron sin distribuir 740.356 millones de pesos, incumpliendo leyes y acuerdos».
A esto se suma la caída en la recaudación. Según indicaron, en los primeros meses de 2026 la coparticipación federal registró una baja superior al 10% en términos reales, lo que profundiza las dificultades financieras.
Más allá de los números, el pronunciamiento incluyó una definición política: «las provincias y los municipios mantienen el equilibrio fiscal, ajustan gastos no esenciales y priorizan lo indispensable». En esa línea, lanzaron una crítica directa al Gobierno nacional al afirmar: «Gobernar no es abandonar a la gente» y remarcaron: «No vamos a abandonar la salud, la educación pública ni la asistencia social, aun cuando la recesión se profundiza».
En los pasillos, aunque no formó parte del documento oficial, comienza a aparecer una preocupación creciente: la posibilidad de que algunas administraciones enfrenten dificultades para pagar salarios en el futuro cercano. La caída de ingresos, sumada al aumento de costos y al freno en la actividad económica, ya enciende alertas en varios distritos.
El comunicado concluye con una advertencia final que sintetiza el reclamo colectivo: «Los municipios seguimos estando donde hay que estar, al lado de nuestros vecinos. Pero el esfuerzo no puede seguir recayendo de manera desigual sobre provincias y municipios mientras la Nación incumple sus obligaciones constitucionales. Así la Argentina no funciona».
