El vocero enfrentó preguntas por sus bienes y viajes, pero eludió precisiones. Se lo vio tenso y apeló a un discurso defensivo para cerrar filas con el Gobierno.
El vocero presidencial Manuel Adorni utilizó la conferencia de prensa de este miércoles para responder a las denuncias sobre su patrimonio y un viaje a Punta del Este en un avión privado. Sin embargo, la escena dejó más dudas que certezas. El funcionario leyó un texto preparado y evitó profundizar en varios puntos sensibles. Su tono resultó rígido. Su lenguaje corporal mostró incomodidad ante las consultas.
Desde el inicio, buscó marcar una línea defensiva. “No tengo nada que esconder”, afirmó. También sostuvo: “Trabajé 25 años en el sector privado, mi patrimonio lo construí antes de entrar al Gobierno”. No dio detalles concretos sobre operaciones inmobiliarias ni sobre el financiamiento de sus viajes.
Durante su exposición, el vocero insistió en destacar la gestión nacional. “Ningún otro Gobierno sostuvo la vara tan alta como este, ni bajó tanto el gasto público. Un ministro gana la mitad de lo que ganaban con Alberto Fernández”, expresó. También planteó: “No somos lo mismo que gestiones anteriores y la gente lo sabe. No olvidamos que un secretario de Obras Públicas que revoleaba bolsos con plata”.
Más allá del intento de trasladar el eje del debate, las preguntas sobre su patrimonio lo incomodaron. Ante consultas sobre propiedades, respondió de forma general: “Vivo en Caballito. El resto de las propiedades en los diferentes barrios de la ciudad lo deben cotejar con mi declaración jurada. Todo lo que tiene que estar declarado, está declarado”. No precisó cantidades ni valores.
Tampoco avanzó sobre la polémica por una vivienda en un country. “Con respecto a la casa de Martínez, es parte de toda la operación política y mediática que se armó para dañar al Gobierno. No es contra mí, es contra el Gobierno”, aseguró. De esa forma, evitó confirmar o desmentir en detalle la información.
En otro tramo, apuntó contra la prensa y sectores opositores. “Se dedicaron a limar a cada uno de los ministros desde el primer día”, dijo. Luego agregó: “Este fin de semana me inventaron una mansión en Martínez de 1 millón de dólares, que me visitó un ex agente de la SIDE y que tengo información secreta con la que extorsiono al Presidente y a la secretaria general de la Presidencia”.
Antes de la conferencia, el funcionario difundió una imagen junto a integrantes del Gabinete. Buscó exhibir respaldo interno en medio de la controversia. La foto funcionó como gesto político, pero no alcanzó para disipar el foco sobre las denuncias.
El paso de Adorni por la sala de prensa dejó un saldo incómodo para el oficialismo. Evitó responder con precisión sobre su patrimonio y viajes, mostró tensión frente a las preguntas y optó por un discurso de confrontación. La estrategia no logró cerrar el tema. Al contrario, amplificó las dudas sobre su situación personal y el manejo de la información dentro del Gobierno.
