El líder del PRO ratificó su acompañamiento al Gobierno nacional, aunque planteó diferencias y reclamó avanzar hacia mejoras palpables en la vida de la gente. Reivindicó el rol de su espacio como garante del rumbo y se proyectó hacia 2027.
Mauricio Macri volvió a escena con un mensaje que combinó apoyo político y advertencias. En la cumbre del PRO en Parque Norte, dejó en claro que su espacio no romperá con la Casa Rosada, pero tampoco resignará autonomía. Planteó que la etapa actual exige pasar del orden económico a resultados concretos para la sociedad.
“El próximo paso es convertir la estabilidad en progreso real. Y eso no se va a hacer solo, requiere inversión, un Estado pequeño y barato, pero que funcione”, sostuvo. El expresidente puso el foco en la necesidad de consolidar las reformas con una mirada de largo plazo.
Durante su discurso, Macri insistió en que el PRO acompañará al Gobierno en las medidas que considere correctas. “Tenemos diferencias, las hemos expresado y las vamos a expresar cada vez que haga falta, pero nuestra prioridad es el cambio. Nuestra lealtad es apoyar lo que está bien y señalar lo que está mal. Lealtad es defender al cambio de todos los que quieren destruirlo”, afirmó.
En ese marco, buscó ubicar a su partido como un actor clave en la consolidación del rumbo. “Pro no viene a reemplazar el rumbo, viene a completarlo. No vamos a boicotear ninguna ley que le haga bien al país”, dijo. A la vez, dejó en claro que el objetivo excede el corto plazo: “Hoy la pregunta es cómo hacer que el cambio dure más allá de un gobierno”.
El exmandatario remarcó que el proceso no puede depender de una sola fuerza política. Sostuvo que la solidez del cambio radica en la convivencia de distintos espacios con identidad propia. “Lo que hace fuerte al cambio es que múltiples espacios, con el mismo rumbo y cada uno con su identidad, puedan decir lo que crean, aunque incomode”, planteó.
Macri también alertó sobre el impacto social de la actual etapa económica. “Hay millones de argentinos que se sacrificaron por el cambio y todavía esperan que sus vidas mejoren», advirtió. En esa línea, subrayó que el desafío no pasa por una elección puntual, sino por la profundidad del proceso en marcha: “Lo que está en juego no es una elección. Lo que está en juego es si el cambio tiene raíces suficientemente profundas para perdurar”.
El exjefe de Estado defendió además el rol del sector privado, en medio de las críticas del presidente Javier Milei a empresarios. “Tenemos que cuidar a aquel que invierte, no tenemos que robarlo, porque si lo robás, los tipos no vienen», señaló. Luego reforzó ese concepto con un llamado a generar confianza: “Hay que hablar, ponerse de acuerdo, respetar las reglas de juego. Ser confiables, predecibles”.
En otro tramo, Macri recordó el posicionamiento del PRO desde el inicio del actual ciclo político. “Hicimos algo inédito, que casi nunca pasa en la política argentina. Apoyar a un gobierno sin ser gobierno, y sin pedir nada a cambio, porque creemos que el país es más importante que el partido”, destacó.
El acto también funcionó como punto de relanzamiento partidario. Dirigentes nacionales, gobernadores e intendentes participaron del encuentro, que buscó mostrar volumen político y ordenar la estrategia de cara al futuro. La dirigencia macrista coincidió en que el espacio aspira a disputar el poder en 2027, con la idea de consolidar y “blindar” el proceso iniciado.
En ese contexto, Macri cerró con un mensaje orientado a la construcción política. “Tenemos que aprovechar que no estamos en el gobierno para pensar el futuro. Somos grandes constructores”, afirmó. El expresidente dejó así una definición que resume su planteo: acompañar sin romper, marcar diferencias y posicionar al PRO como pieza central en la continuidad del rumbo.
