La bancada libertaria intentó modificar la propuesta y relativizar el golpe de Estado, pero no pudo. Salió con 49 votos a favor y 20 abstenciones.
El Senado de la Nación aprobó este miércoles un proyecto que manifiesta el “compromiso permanente con la Memoria, la Verdad y la Justicia” a días de cumplirse el 50 aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976.
La declaración de Wado de Pedro, cuyos padres fueron secuestrados y desaparecidos por los militares, se aprobó por unanimidad, con 49 votos por la afirmativa y 20 abstenciones del oficialismo.
La iniciativa del senador peronista contaba con las firmas de la cordobesa Alejandra Vigo y el santacruceño José María Carambia. Aunque sus efectos prácticos eran meramente declarativos, su aprobación tiene una potencia simbólica que incomodaba a Bullrich y otros dirigentes del gobierno.
Por eso, la senadora ex Ministra de Seguridad emprendió camino para intentar modificar la declaración e incluir algo así como que «el golpe fue producto del combate anti-terrorista», expresado de forma menos directa.
Así, el encargado de hablar en nombre del bloque que preside Patricia Bullrich fue Joaquín Benegas Lynch quien dijo que la dictadura fue fruto del «terrorismo» y las «organizaciones guerrilleras».
Así, De Pedro accedió a conversar durante la tarde para arribar a un texto consensuado con el bloque de Patricia Bullrich, obviamente sin la intención de aceptar el desquiciado pedido de esa manera.
Ante la falta de acuerdo, el interbloque de José Mayans propuso que se votara la parte resolutiva de la declaración sin la incorporación de los fundamentos, que suelen estar imbuidos de consideraciones políticas sin inhibiciones ideológicas.
A las 18:40, la jefa de bloque oficialista leyó un texto que le pasaron por WhatsApp, para contraponer al del kirchnerismo. En su pieza, se borraba la referencia a la consigna que defienden los organismos de derechos humanos sobre la memoria, la verdad y la justicia y se incorporaba la «condena a cualquier tipo de violencia», algo que para la jurisprudencia argentina roza la equiparación entre los crímenes de Estado y la violencia de las organizaciones revolucionarias.
Su frustración empezó a quedar en evidencia durante la discusión, cuando tuvo que pedir un cuarto intermedio al presidente provisional de la cámara, Bartolomé Abdala, para ver si llegaba a elaborar un proyecto. Bullrich quiso hallar un atajo antirreglamentario que el puntano Abdala no sabía cómo impedir, en medio de los gritos del peronismo, para que se sometiera a votación el proyecto de De Pedro.
Pero la maniobra de la ex ministra no prosperó. De Pedro se plantó y le pidió a Bullrich que informe el número del proyecto que ella quería votar, exponiéndola a que asumiera que no tenía expediente presentado y que solo leía una declaración que le habían hecho llegar a través de un grupo de WhatsApp.
«Deme un cuarto intermedio, deme tiempo para que pueda presentarlo», dijo la senadora con gesto burlón que incluyó hasta un guiño de ojo, en un claro papelón.
Finalmente, se votó el proyecto de De Pedro que se aprobó por unanimidad con los 49 votos a favor y las 20 abstenciones de los PRO-LLA.
Así, lo de Bullrich tuvo que quedar en una triste queja por X (ex Twitter), en la que expresó: «El kirchnerismo se adueñó durante décadas de los DDHH para convertirlos en un negocio político. Impuso un relato, persiguió al que pensaba distinto y adoctrinó a toda una generación. Hoy repitieron lo mismo con una declaración sesgada y excluyente en el Senado. La Libertad Avanza propuso algo distinto: una mirada completa, sin relato y sin grieta»
Además, aseguró que «se terminó el monopolio de la memoria». «La historia es completa o no es», afirmó, a pesar del papelón.
