Un informe de ADIMRA reveló que la producción del sector cayó 10,3% interanual en febrero. La utilización de la capacidad instalada descendió a 40,2%, el nivel más bajo de los últimos cuatro años.
La actividad metalúrgica volvió a mostrar un escenario complejo en febrero. El último relevamiento de la cámara empresaria del sector reflejó una contracción interanual del 10,3% y una baja del 1,9% frente a enero, lo que confirmó la debilidad de la producción industrial.
El informe difundido por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) también indicó que el acumulado del primer bimestre registró un retroceso del 8,2%. El dato más preocupante surgió del nivel de utilización de la capacidad instalada, que alcanzó apenas el 40,2%, el registro más bajo de los últimos cuatro años.
El presidente de la entidad, Elio Del Re, planteó un diagnóstico crítico sobre la situación del sector. “La actividad metalúrgica profundiza su tendencia negativa durante el primer bimestre del año, con niveles de capacidad ociosa críticos y sin señales claras de recuperación en el corto plazo”, afirmó.
El dirigente empresario también apuntó al impacto de la caída del consumo. “La fuerte retracción del mercado interno está impactando directamente sobre la producción y deteriorando la rentabilidad de muchas empresas del sector. Esta situación pone bajo presión el sostenimiento del empleo metalúrgico, en un contexto donde el mercado interno enfrenta una demanda en caída libre”, señaló.
El informe también reflejó un deterioro en el empleo. La cantidad de puestos de trabajo del sector descendió 1,8% en comparación con febrero del año pasado, aunque no registró cambios frente al mes previo. Desde la cámara advirtieron que la situación laboral podría agravarse si la actividad no mejora durante los próximos meses.
Las expectativas empresarias tampoco resultaron alentadoras. Según la encuesta realizada en enero, seis de cada diez compañías del sector no esperan una mejora en sus niveles de producción durante el trimestre actual.
El análisis territorial también dejó números negativos. La provincia de Buenos Aires encabezó las caídas con un retroceso del 12,9%, seguida por Córdoba con 11,9%. Mendoza registró una baja del 10,2% y Entre Ríos del 9,8%. Santa Fe mostró un descenso menor, aunque también en terreno negativo, con una reducción del 4,3%.
La contracción también se extendió a casi todos los segmentos de la actividad. Fundición volvió a ser el rubro más afectado con una caída del 15%, mientras que Bienes de Capital registró un retroceso del 14,6%. El sector autopartista anotó una baja del 12% y el equipamiento médico descendió 11,6%. También se verificaron reducciones en equipo eléctrico, con 10,2%, y en otros productos de metal, con 9,7%.
Los sectores que en 2025 habían sostenido parte del movimiento industrial tampoco lograron escapar de la tendencia negativa. Maquinaria agrícola mostró una leve baja del 1,4% y carrocerías y remolques cayó 4%.
El deterioro también apareció al observar las cadenas productivas. Las empresas vinculadas a la industria automotriz registraron una baja del 12,8%, mientras que las relacionadas con alimentos y bebidas cayeron 12,4%. Las firmas orientadas al consumo final retrocedieron 10,1% y las ligadas a la construcción marcaron una baja del 9,5%.
Otros sectores estratégicos tampoco escaparon a la tendencia. Las actividades vinculadas al petróleo y gas descendieron 9,3%, la minería retrocedió 8,2%, la energía eléctrica cayó 6,5% y el sector agrícola cerró el mes con una baja del 5,8%.
En ese contexto, la metalurgia arrancó 2026 con una actividad debilitada, altos niveles de capacidad ociosa y escasas señales de recuperación en el corto plazo.
