La presencia de la esposa del jefe de Gabinete en el avión presidencial durante una gira oficial en Estados Unidos abrió una nueva polémica sobre el uso de recursos del Estado por parte de funcionarios del gobierno. Tras las críticas que comenzaron a circular en redes sociales y en el ámbito político, Manuel Adorni salió a dar explicaciones sobre el viaje de su pareja, Bettina Angeletti, quien lo acompañó en el vuelo hacia ese país.
El funcionario confirmó públicamente que su esposa formó parte del traslado y explicó que la situación se produjo luego de una modificación en la agenda oficial. De acuerdo con su versión, Angeletti ya tenía previsto viajar a Miami por motivos personales, aunque ese plan inicial se postergó antes de que surgiera la posibilidad de compartir el vuelo con la comitiva oficial.
“Mi mujer estaba en el avión presidencial”, afirmó Adorni durante una entrevista televisiva, en declaraciones que fueron recogidas por la Agencia Noticias Argentinas.
Al explicar cómo se organizó el traslado, el jefe de Gabinete sostuvo que la alternativa de que su esposa lo acompañara apareció cuando se modificó el cronograma del viaje oficial. En ese contexto, aseguró que la autorización para que Angeletti abordara el avión presidencial fue otorgada por Presidencia.
“Mi mujer iba a viajar el 26 de febrero a Miami, pero después hubo un cambio en el viaje y yo quería que me acompañe. Presidencia la invitó. La verdad es que era mi deseo que me acompañe”, detalló el funcionario.
Las aclaraciones de Adorni llegaron en medio de un debate público que rápidamente se instaló en redes sociales y en sectores de la oposición, donde volvieron a aparecer cuestionamientos sobre la presencia de familiares de funcionarios en vuelos oficiales.
El jefe de Gabinete se encuentra en Estados Unidos participando de Argentina Week, un encuentro que se desarrolla entre el 9 y el 12 de marzo y que reúne a funcionarios, empresarios e inversores interesados en analizar oportunidades de inversión y el panorama económico argentino.
El funcionario también intentó despejar dudas sobre el costo del traslado y aseguró que la presencia de su esposa en el avión presidencial no implicó gastos extra para el Estado.
“Vengo a deslomarme una semana o cinco días a Estados Unidos y yo quería que mi esposa me acompañe porque es mi compañera de vida”, afirmó Adorni al justificar la decisión.
En la misma línea, insistió en que el viaje de Angeletti no generó erogaciones para las arcas públicas, ya que —según explicó— simplemente ocupó un asiento que estaba disponible en la aeronave oficial. “No le sacamos un peso al Estado. Presidencia la invitó a subirse al avión porque si no, no nos íbamos a encontrar”, concluyó.
Sin embargo, el episodio volvió a exponer una contradicción que varios sectores políticos y usuarios en redes sociales se apresuraron a señalar. Durante años, buena parte de los dirigentes que hoy ocupan cargos en el gobierno construyeron su discurso en base a denunciar supuestos privilegios de la “casta política”, cuestionando el uso de recursos públicos para viajes, acompañantes o gastos considerados superfluos.
La escena actual, con familiares de funcionarios viajando en aeronaves oficiales, reavivó ese debate y alimentó críticas sobre un doble estándar que —según sus detractores— aparece cuando quienes antes denunciaban privilegios pasan a administrar el Estado.
Aunque desde el Gobierno insisten en que no hubo irregularidades ni gastos adicionales, la polémica volvió a poner bajo la lupa los criterios con los que se utilizan los recursos públicos en las giras internacionales. En un contexto económico marcado por el ajuste y los recortes, episodios de este tipo suelen amplificar el malestar social y alimentar la discusión sobre la coherencia entre el discurso político y las prácticas del poder.
