Durante su intervención ante la Asamblea Legislativa, el Presidente protagonizó un encendido intercambio con diputados y senadores del kirchnerismo y de los bloques de izquierda, en medio de un clima de fuerte tensión política
Tras encabezar la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, el presidente Javier Milei reunió en la Quinta de Olivos a los senadores y diputados de La Libertad Avanza para compartir una cena con tono celebratorio. El encuentro tuvo lugar pocas horas después de su exposición ante la Asamblea Legislativa y funcionó como un gesto político hacia su bloque.
Según detalló Ámbito Financiero, la convocatoria apuntó a reconocer el desempeño parlamentario durante el período de sesiones extraordinarias y a renovar el impulso de cara a los proyectos que el oficialismo busca tratar en los próximos meses. La consigna, puertas adentro, fue mantener el ritmo en lo que el propio mandatario definió como la “agenda parlamentaria pendiente”.
Durante su discurso del domingo, el jefe de Estado ya había anticipado la magnitud de la hoja de ruta que pretende desplegar en el Congreso. Allí habló de la presentación de “90 paquetes de reformas” antes de que finalice su mandato, una meta ambiciosa que volvió a mencionar frente a sus legisladores.
“Lo que determinará nuestra agenda parlamentaria es cuán rápido vamos y cuán lejos llegamos. Tenemos la tenacidad para hacer que se concreten, tenemos el apoyo de un pueblo al que está cámara no hizo más que fallarle, pero al mismo tiempo, también tenemos un adversario deshonesto con tal de frenar este cambio de era”, anunció el mandatario.
A continuación, profundizó sobre la estrategia oficial: “Les comento que cada uno de los Ministerios ha preparado 10 paquetes de reformas estructurales por lo que todos los meses presentaremos un paquete de proyectos para ser tratados en este Congreso. Nueve meses ininterrumpidos de reformas. Algunos dirán que 90 paquetes en un año es excesivo o dictatorial, frente a esto, nuestra ambición reformista no puede ser entendida como una intentona por acumular poder».
El Presidente buscó despejar cuestionamientos respecto de una eventual concentración de poder y cerró ese tramo con una definición política: “No es, ni nunca será, un ‘vamos por todo’, porque precisamente la receta que necesita Argentina para prosperar es una reducción del poder del político, sea quien sea el político. No le pedimos el voto a la gente para que nos den el poder a nosotros, sino para devolverle el poder a ellos”.
Críticas desde la izquierda
El mensaje de Javier Milei en el Congreso no pasó inadvertido en la oposición, en especial en los bloques de izquierda, que reaccionaron con dureza ante sus planteos. Una de las voces más críticas fue la diputada nacional Romina del Plá, del Frente de Izquierda, quien consideró que el discurso oficial estuvo alejado de la realidad cotidiana.
En diálogo con la agencia Noticias Argentinas, la legisladora sostuvo: “Es un Gobierno que está encarando su tercer año y, pese a eso, hizo eje en la herencia recibida. Es un Gobierno que tiene muchos fracasos, que no los puede explicar. Habló de un país que no existe, de Narnia, porque de Argentina, no”.
Del Plá también apuntó contra la situación social y económica: “En Argentina cae el poder adquisitivo de los salarios. Hay despidos a mansalva, cierran las empresas, la gente está revolviendo la basura, vas a cualquier plaza a la noche y te encontrás con la gente comiendo con asistencia social, han cerrado los comedores”.
En la misma línea, agregó: “Lo único que hizo fue seguir planteando que va a someterse al Gobierno norteamericano de Trump, va a habilitar el saqueo a mansalva de todos nuestros recursos, se va a someter a todos los requerimientos del Fondo Monetario Internacional. Para la población no queda más que más penurias”.
Por su parte, Myriam Bregman, referente del PTS, también cuestionó con ironía al Presidente: “Cada vez que le digo ‘gatito mimoso’, Milei se pone nervioso. Nos agredió en un circo totalmente preparado, como un cumpleaños donde cada cosa que decía se la aplaudían. Se vio un Presidente muy desconectado de la realidad social y económica del país. No pudo hacer un solo anuncio concreto y se dedicó a repetir frases hechas para que sus seguidores lo aplaudan. La desconexión con lo que está pasando en el país se vio de forma patente”.
