Tras la asunción y renovación de autoridades, el PRO mostró fortaleza tras retener la vicepresidencia primera y la secretaría administrativa.
Este martes, la legislatura porteña celebró la jura de los 30 legisladores electos el pasado 18 de mayo. De esta manera, el recinto comenzará a funcionar con la nueva composición en la que el peronismo aparece como la primera minoría, La Libertad Avanza como la segunda y el PRO como el tercer espacio.
Por La Libertad Avanza (LLA) prestaron juramento Solana Pelayo, Juan Pablo Arenaza, Rebeca Fleitas, Lucía Montenegro, Leonardo Saifert, Andrea Freguía, Patricia Holzman, Nicolás Pakgojz, Juan Ignacio Fernández, Marina Kienast y Marcelo Ernst.
Mientras que por Unión por la Patria (UP) lo hicieron Leandro Santoro, Claudia Negri, Federico Mochi, Mariana González, Alejandro Salvatierra, Noemí Geminiani, Bárbara Rossen, Francisco Caporiccio, Juan Pablo Modarelli y Berenice Iañez; y por Vamos por Más (VxM) Silvia Lospennato, Hernán Lombardi, Laura Alonso, Rocío Figueroa y Darío Nieto.
En tanto por Volver al futuro (VF) asumieron Horacio Rodríguez Larreta, Guadalupe Tagliaferri y Emmanuel Ferrario y por el Frente de Izquierda de los Trabajadores – Unidad (FIT-U) lo hizo Vanina Biasi.
Además de la jura, se renovaron las autoridades legislativas y el PRO logró conservar la Vicepresidencia Primera, que seguirá en manos de Matías López. El oficialismo, pese a la pérdida de bancas en las elecciones de mayo, mantuvo un lugar clave en la conducción parlamentaria.
Uno de los movimientos más comentados fue el protagonismo de Daniel “Tano” Angelici, quien consiguió ubicar a su aliado Christian Gribaudo en la Secretaría Administrativa. Ese cargo controla el presupuesto millonario de la Legislatura y se considera estratégico para la gestión interna. Con esta designación, Angelici amplía su influencia en la política porteña y refuerza su rol como operador dentro del esquema de poder de Jorge Macri.
Angelici emerge como figura determinante en el reordenamiento político de la Ciudad. La Legislatura porteña se perfila como un espacio central de disputa, donde las alianzas serán decisivas para sostener la gobernabilidad en los próximos años.
