La empresa implementará suspensiones rotativas que alcanzarán a más de 600 operarios por la caída en las ventas y la saturación del mercado con productos importados de Brasil. El gremio denunció un fuerte golpe a los salarios y la estabilidad laboral.
A un mes de las fiestas, la histórica empresa Georgalos —productora del clásico Mantecol, entre otros alimentos— atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años. La firma confirmó que iniciará un esquema trimestral de suspensiones en su planta de Victoria, una medida que impactará sobre los más de 600 trabajadores que se desempeñan allí.
La decisión, comunicada formalmente al gremio de la alimentación, se sostiene en un fuerte derrumbe de las ventas durante los últimos meses. Sin embargo, dentro del sector advierten otro factor determinante: la creciente saturación del mercado argentino con productos alimenticios provenientes de Brasil, tras la apertura de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei. Según sostienen, esa competencia externa presiona los precios y desplaza la producción local, afectando directamente las ventas de la compañía.
Cómo será el esquema de suspensiones
El plan contempla la suspensión rotativa de grupos de 80 trabajadores por 15 días, con una reducción salarial cercana al 25% durante ese período. Aunque la empresa se comprometió a no avanzar con despidos mientras dure este esquema, el clima interno está marcado por la incertidumbre respecto de lo que ocurrirá una vez que concluya la medida.
Reclamo sindical y protesta en la planta
Apenas se conoció la noticia, la Comisión Interna convocó a una protesta en la entrada de la fábrica ubicada en el norte del conurbano bonaerense. Desde el gremio expresaron su “repudio y rechazo al plan de suspensiones indiscriminadas que quiere llevar adelante la empresa, perjudicando la estabilidad laboral y los salarios de los 600 trabajadores de la fábrica”.
La preocupación sindical se suma a un escenario más amplio de tensión en el sector industrial, donde ya se registraron cierres y reestructuraciones, como la reciente clausura de una sucursal de Frávega en el Conurbano y las advertencias sobre posibles despidos masivos.
Un final abierto
Mientras las suspensiones comienzan a implementarse, la planta de Victoria atraviesa días de movilización y alerta. La continuidad del empleo depende, en buena medida, de cómo evolucione la situación comercial en los próximos meses, en un mercado cada vez más presionado por la apertura importadora.
