El sobrino de Martín Menem asumió la logística del desembarco en Diputados y organizó un esquema para ordenar a los legisladores que llegarán al recinto en diciembre.
Sharif Menem se convirtió en una figura central en la Cámara de Diputados. Su tío, el presidente del cuerpo, lo puso al frente del reacomodamiento interno y le asignó la distribución de despachos. En los pasillos comentaron que el joven riojano observó cada oficina con una minuciosidad que recordó el ojo de un vendedor inmobiliario. La tarea incluyó pedidos de llaves, cambios de cerraduras y un cronograma ajustado que vence en los primeros días de diciembre.
El operativo funcionó como la primera etapa del plan de ingreso de los nuevos legisladores libertarios. Martín Menem diseñó un esquema que actuó como un curso introductorio acelerado para la camada que asumirá el 10 de diciembre. Su intención fue evitar escenas que afectaron al bloque en los últimos dos años, marcados por episodios que generaron tensión, renuncias y espectáculos insólitos dentro del recinto. El oficialismo busca un bloque disciplinado para sostener las reformas que Javier Milei prometió a Estados Unidos.
Distintas fuentes parlamentarias señalaron que el equipo de Menem se enfocó en conocer a fondo los perfiles de los recién llegados. En Diputados ya advirtieron que algunos necesitarán seguimiento personal. El plan incluyó reuniones, indicaciones básicas y actividades de integración para un grupo heterogéneo, compuesto por figuras con pasado mediático, dirigentes desconocidos y nombres que ingresaron auspiciados por referentes provinciales. El caso de Diego Santilli quedó excluido porque no asumirá.
La Casa Rosada fue parte del proceso. Karina Milei encabezó un encuentro donde se ordenó a los elegidos mantener silencio mediático. Uno de los mensajes sonó contundente: “No dejen que les disminuyan el nivel”. La recomendación se quebró minutos después, cuando vieron a la diputada tucumana Soledad Molino Nuevo en plena entrevista en la puerta de Balcarce 50.
Tras el paso por la sede presidencial, los legisladores participaron de una reunión interna de bloque y, al día siguiente, visitaron a Milei, quien intervino en la segunda fase del curso. La actividad continuó en el Anexo A con una clase introductoria a cargo de Gabriel Bornoroni, Nicolás Mayoraz y Silvana Giudici. Allí repasaron reglas de funcionamiento, trámites administrativos y pautas de comunicación. Más tarde recorrieron por primera vez el interior del Palacio y se tomaron una foto grupal bajo la cúpula histórica que dominará sus sesiones.
Ese mismo recorrido reveló al grupo que Menem considera “alto perfil”: Karen Reichardt y Virginia Gallardo, ambas impulsadas por el Presidente. Las dos sumaron presencia en los actos oficiales y recibieron respaldo de la cúpula libertaria. Se agregó el extenista Diego Hartfield, valorado por el propio Menem.
El bloque también presentó nombres que generan precaución, como la cordobesa Laura Soldano, conocida por sus mensajes espirituales y por afirmar que una meditación le reveló el triunfo de Milei y la transformación del país en un “faro de luz”. Hasta ahora transitó las reuniones sin sobresaltos.
En paralelo avanzó la categoría de las “espadas”, el grupo que Menem definió como confiable. Allí aparecen Hartfield, Luis Petri, Gino Visconti, Gastón Riesco, Álvaro Martínez y Gonzalo Roca. Todos asumirán un rol clave en la estructura legislativa que el oficialismo quiere consolidar.
El presidente de la Cámara todavía siente la salida de Nadia Márquez, quien dejó Diputados para asumir en el Senado. Su carácter influyó en la convivencia del bloque y su ausencia dejó un hueco que la conducción no logró reemplazar. En los pasillos circuló la versión de que podría ocupar la presidencia provisional de la Cámara alta.
Mientras se acerca la sesión preparatoria del 4 de diciembre, la presidencia de Diputados envió un documento para que los electos indiquen las comisiones que consideran acordes a sus perfiles. Aclararon que la selección final dependerá de la conducción.
Como cierre del curso, Menem entregó el reglamento de la Cámara en formato de regalo y ordenó a los nuevos integrantes estudiarlo. La frase de Reichardt atrajo repercusión: “¿Sabés lo que fue desde que dije que sí y firmé, hasta acá? Es tedioso, letra chiquita, todo lo feo para los que no somos grandes lectores. Pero está bueno, atinado“. Prometió dedicarle su primera lectura el fin de semana.
