Ante la falta de consensos y la necesidad de mostrarle a la gente una unidad programática y de conducción, tanto desde el cristinismo como desde el sector de los intendentes ven como algo positivo una contienda por el sello partidario.
“El que quiera reemplazar a Cristina lo tiene que hacer con votos”, aseguró durante una entrevista con radio Milenium Juan Manuel Olmos, peso pesado del PJ Porteño. Esa declaración tiene un análisis de que los resultados de las elecciones de este año no dieron un ganador ‘de estrategias’, por lo que el peronismo -a falta de una unidad real- necesita una contienda más clara.
Esta evaluación es general. Lo que existe en las bases dirigenciales es la idea de que la unidad hasta que duela ya dejó de tener sentido. A pesar de no ser la solución a todos los problemas, la disputa por la conducción del Partido es la próxima parada para dirimir esta disputa, con la conducción de los Kirchner al frente de ambos PJ (Bonaerense y Nacional) ostentando una perdida legitimidad clara.
En ese sentido, desde el cristinismo piensan que tienen los votos necesarios para retener ambas instancias. En cambio, los intendentes confían que pueden disputar el Bonaerense y que alguna propuesta similar a la de Ricardo Quintela puede hacer peso en el Nacional.
Por esto, la idea de una interna como algo positivo comienza a tener mayor sintonía en el peronismo, sabiendo que si no se corta el problema ahora, va a hacer mucho más daño en 2027.
En ese sentido, todavía hay incógnita sobre cuando Máximo Kirchner se decidirá a convocar a elecciones partidarias, teniendo en cuenta que en Marzo del 2026 se le vence el mandato.
Mariel Fernández, Intendenta de Moreno, fue una de las primeras en apurarlo y plantearse como candidata a presidir el partido provincial. Por debajo, otros jefes comunales empiezan a afiliar militancia al PJ preparándose para un posible escenario de elección.
Además de la disputa por la lapicera, los dirigentes del peronismo empiezan a interpretar el pedido de la militancia y a exigir debate de propuestas. En ese sentido, lo que luego de las elecciones de Octubre parecía encaminado a una disputa de nombres vacía de ideas entre los intendentes y La Cámpora, hoy puede convertirse en algo más.
Los jefes comunales, con la carta del MDF lanzada hace algunas semanas, se preparan para dar una discusión más profunda, poniendo temas de agenda sobre la mesa de una discusión partidaria. La Cámpora observa esto y no se queda atrás, enviando emisarios a los medios a hablar de la reforma laboral y otros aspectos.
Aún lejos de formular un proyecto de país concreto, el peronismo del siglo XXI se prepara para intentar transformar una interna que parecía de nombres, en una interna de programas, para intentar seducir a esa población a la que no le alcanzó el «hay que frenar a Milei».
