La secretaria General toma las riendas de la agenda legislativa junto a Patricia Bullrich y Martín Menem, en busca de las leyes clave para la segunda etapa de Gobierno.
La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, será quien encabezará la coordinación legislativa del Gobierno nacional en los próximos dos años, con la misión de obtener el respaldo parlamentario necesario para llevar a cabo las reformas estructurales que quiere el presidente, Javier Milei. En esa tarea la acompañarán Patricia Bullrich y Martín Menem, quienes se perfilan como sus principales aliados políticos, una especie de triángulo de hierro legislativo.
Ese tridente de poder ya mostró su capacidad de mando dentro del Congreso de la Nación. El primer gran desafío llegará en diciembre, con el tratamiento del Presupuesto 2026. Bullrich, entusiasmada con su nuevo rol como senadora nacional, busca además ampliar su influencia y relegar a la vicepresidente, Victoria Villarruel, en las decisiones de peso en el Senado.
Karina trasladará este círculo de confianza y poder al Congreso a partir del 10 de diciembre. En reuniones que mantuvo en la Casa Rosada, dejó claro ante legisladores de Diputados y Senadores de La Libertad Avanza que no habrá espacio para desobediencias. Uno de esos encuentros incluyó a referentes del PRO, el mismo sector que Mauricio Macri busca mantener bajo su órbita.

Durante la bienvenida a los nuevos legisladores, Karina celebró su victoria política frente a Caputo: «Si no hubiéramos tenido listas propias en los 24 distritos, nuestros bloques serían un 30% más chicos y las extorsiones, mayores», aseguró con Martín Menem a su lado. Gabriel Bornoroni seguirá al frente del bloque de Diputados, que alcanzará más de un tercio de la cámara, lo suficiente para garantizar los vetos del Ejecutivo. Con el apoyo del PRO y otros aliados, Milei podría alcanzar la mayoría sin recurrir al peronismo.
Bullrich, por su parte, dio una instrucción a la tropa libertaria: mantener la calma en las sesiones y evitar caer en provocaciones de la oposición.
En esta etapa del Gobierno también gana protagonismo el ministro del Interior, Diego Santilli, encargado de la relación con los gobernadores. Sin embargo, la influencia decisiva continúa concentrada en la dupla compuesta por Milei y el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo. Ellos son quienes definen la política económica y administran los recursos del Estado.
El presidente y el titular de la cartera de Hacienda demostraron que tienen la última palabra cuando se trata de distribuir recursos. Este año, ambos frenaron canales de negociación con la oposición que pedían los libertarios del Congreso para evitar derrotas legislativas. Tampoco atendieron los reclamos de los gobernadores. En medio de esas tensiones, Santiago Caputo, asesor al presidente, quedó marginado del nuevo esquema y busca reposicionarse acercándose a figuras del entorno de Karina, como Darío Wasserman y Pilar Ramírez.
Santilli, que llegó al Gabinete tras un acuerdo directo con Karina, podría ampliar su influencia controlando áreas clave que hoy dependen del ministro de Economía. Una de ellas es el Ministerio de Justicia, donde Mariano Cúneo Libarona anticipó su salida. En su puesto aún resiste su segundo, Sebastián Amerio, ligado al sector de Caputo y señalado por el fallido intento de completar la Corte Suprema.
El poder del asesor estrella se sostiene en organismos clave del Estado, como la Secretaría de Inteligencia (SIDE), ARCA y las empresas públicas, entre ellas YPF. En la SIDE, los días de Sergio Neiffert parecen contados, salvo que reciba el respaldo de Lule Menem, otro de los hombres fuertes del entorno presidencial.
