La definición sobre quién conducirá el Partido Justicialista Bonaerense en los próximos años volvió a instalarse como uno de los temas centrales dentro del peronismo provincial. El mandato de Máximo Kirchner vence el 18 de diciembre, y en su entorno aseguran que no hay intención de forzar su continuidad, aunque no descartan que permanezca en el cargo si se logra un acuerdo interno. “No se va a aferrar a ningún cargo, pero si hay consenso, la voluntad de Máximo es seguir”, reveló un dirigente cercano al líder de La Cámpora.
Kirchner había asumido la presidencia del partido el 18 de diciembre de 2021, en un acto realizado en la histórica Quinta de San Vicente, escenario tradicional del peronismo bonaerense. En ese momento, su desembarco se concretó con el apoyo de casi todas las corrientes del justicialismo, incluido el entonces presidente Alberto Fernández, mientras que el único opositor visible fue el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray.
Cuatro años después, el panorama cambió. El consenso que rodeaba a la figura de Kirchner se redujo notablemente como consecuencia del enfrentamiento político entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner, una disputa que fragmentó al peronismo bonaerense y reavivó el debate sobre los liderazgos y el rumbo del movimiento en todo el país.
En agosto de este año, Máximo Kirchner había anticipado su intención de convocar a elecciones internas entre noviembre y diciembre para resolver las tensiones internas que atravesaba el partido durante el año electoral. Sin embargo, aquel anuncio, filtrado desde el kirchnerismo, nunca se concretó. El tema quedó postergado, mientras la atención del espacio se desplazaba hacia otras urgencias políticas.
Con la cercanía del fin de mandato, las discusiones sobre quién ocupará la presidencia del PJ Bonaerense volvieron a escena. En los distintos sectores del peronismo provincial circula la idea de realizar los comicios en marzo del próximo año. El anuncio oficial se haría en las próximas semanas, y esa decisión implicaría extender el mandato de Kirchner por tres meses, tiempo que permitiría negociar un acuerdo amplio entre intendentes y referentes partidarios para presentar una lista única. Si eso no fuera posible, quedaría abierta la alternativa de una interna, con todas las complicaciones políticas y económicas que conllevaría.
A ese escenario se suma un obstáculo formal: los plazos previstos por la carta orgánica del partido. Según la normativa, la convocatoria debe hacerse con 60 días de anticipación al vencimiento del mandato, y ese llamado aún no se realizó. “No se pueden prorrogar los mandatos electorales. Entrás en una zona gris donde un juzgado con competencia electoral te puede intervenir el partido”, advirtió uno de los intendentes con mayor trayectoria dentro del peronismo.
En paralelo, también deben renovarse las autoridades de los PJ municipales, cuyos mandatos caducan en marzo. La idea que predomina en el partido es unificar ambas elecciones, tanto la provincial como las locales, en una sola fecha. Por eso gana fuerza la propuesta de celebrar los comicios en marzo de 2026. En La Plata aseguran que aún no existe consenso sobre la postergación, mientras que en La Cámpora sostienen que el acuerdo ya está avanzado. Una diferencia más que refleja la tensión entre ambos espacios.
“Hay varios que lo quieren echar a patadas a Máximo, que lo quieren empujar afuera del partido. Eso no está bueno. Si él no dice que se quiere quedar, se lo van a intentar llevar puesto”, expresó un intendente vinculado al cristinismo, aunque con buenos vínculos con los jefes comunales del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
Dentro del esquema político que impulsa Axel Kicillof, no hay apoyo a la continuidad de Kirchner. Esa falta de respaldo complica las chances de que el líder camporista logre un consenso amplio. “La conducción del PJ en manos de Máximo ya no tiene legitimidad. Sobre todo después de la carta de Cristina y de los reiterados cuestionamientos a Axel”, aseguró una figura relevante del kicillofismo.
Mientras en el cristinismo predomina la idea de mantener a Kirchner en la presidencia del partido, en el MDF se analizan distintas alternativas. Algunos intendentes consideran que el nuevo titular debería ser un jefe comunal o un ministro alineado con el Gobernador, pero no el propio Kicillof. La estrategia, explican, está vinculada al escenario de 2027. El objetivo sería preservar la figura del mandatario bonaerense, quien en la reunión del viernes pasado en el Parque Pereyra Iraola ratificó su deseo de competir por la Presidencia. “No lo podemos exponer a una disputa con La Cámpora por la presidencia del partido. Es un desgaste y un problema innecesario”, señaló un jefe comunal cercano al Gobernador.
Ese mismo sector también cree que, con las negociaciones por el Presupuesto y el endeudamiento en marcha, no es conveniente abrir un frente de conflicto interno por las estructuras partidarias. Apuestan a mantener “un fino equilibrio” que evite tensar aún más las conversaciones en “temas sensibles para la gestión”.
No obstante, otros intendentes sostienen que Kicillof debería asumir la presidencia del PJ Bonaerense para consolidar su liderazgo y proyectar su influencia en el espacio político. “El Gobernador siempre fue el presidente del PJ. Sería bueno que él ocupe su lugar”, afirmó el mandatario de uno de los municipios más grandes del conurbano.
“Si no es él, esperamos que sea alguien cercano a él. Sería lo lógico”, agregó un funcionario del entorno del Gobernador. En La Plata impulsan la construcción de un liderazgo nacional en torno a Kicillof y consideran que la conducción del partido debería recaer en alguien de su entorno más próximo, aunque sin promover abiertamente que sea él quien asuma el cargo.
Entre los nombres que aparecen como posibles sucesores se menciona a la vicegobernadora Verónica Magario, figura con fuerte vínculo tanto con Kicillof como con Cristina Kirchner, y con un peso político propio por su representación de La Matanza, bastión clave del peronismo bonaerense.
“Hay varios buenos intendentes que pueden hacerse cargo del PJ”, reflexionó una fuente cercana al Gobernador. En esa lista figuran los jefes comunales Federico Otermín (Lomas de Zamora), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) y Federico Achával (Pilar), dirigentes que suelen estar cerca de las decisiones más relevantes del espacio.
Si no se alcanza un consenso, la única salida será la convocatoria a elecciones internas, un camino que muchos consideran inviable. El antecedente más reciente fue el intento frustrado del PJ Nacional, cuando el gobernador riojano Ricardo Quintela desafió a Cristina Kirchner y terminó fuera de carrera tras ser rechazado por la junta electoral, en medio de una interna intensa y desgastante.
En el entorno de Kicillof insisten en que el peronismo debe “estar alineado con el Gobernador”, aunque reconocen que la definición final quedará en manos de los intendentes. “¿Qué méritos tiene Máximo para seguir?”, se preguntan en una de las oficinas más influyentes de La Plata. La discusión recién comienza, y todo indica que el peronismo bonaerense ingresa en una nueva etapa de deliberación interna.
