El Gobierno nacional paralizó el proyecto CART, una iniciativa científica entre Argentina y China que debía inaugurarse en 2026. La decisión se enmarca en el acercamiento político y financiero de Javier Milei a Donald Trump y en la presión de Washington para limitar la expansión tecnológica del gigante asiático en el país.
El Gobierno de Javier Milei interrumpió el desarrollo del radiotelescopio argentino-chino (CART), una obra estratégica en el Parque Nacional El Leoncito, en San Juan. El proyecto, impulsado desde 2015 por la Universidad Nacional de San Juan, el CONICET y la Academia China de Ciencias, debía inaugurarse en marzo de 2026. Sin embargo, la falta de renovación del convenio binacional y la retención de equipos en la Aduana dejaron la construcción paralizada.
La obra formaba parte de una red global de observatorios que China impulsa junto a distintos países. En Argentina, se trataba del segundo emplazamiento de ese tipo después del que funciona en Neuquén, cuestionado por Estados Unidos por su posible uso militar. El CART alcanzó entre un 60% y un 90% de avance según las áreas, pero el Gobierno decidió no habilitar el ingreso de cuatro contenedores con piezas clave ni renovar los acuerdos institucionales.
La ex ministra de Ciencia de San Juan, María Verónica Benavente Fager, explicó que el radiotelescopio nació en 2015 como un proyecto de cooperación científica a diez años, y lamentó que “simplemente lo dejó caer” el actual gobierno. Recordó que fue “una política científica de Estado, que atravesó tres presidentes y tres gobernadores de San Juan”, y que contó con control parlamentario y respaldo de múltiples organismos nacionales e internacionales.
Desde el ámbito científico remarcaron que el CART fue incluido en acuerdos binacionales en 2017 y 2022, durante los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández. En ambos casos se lo reconoció como un desarrollo estratégico de cooperación con China. Pero el actual embajador argentino en Beijing, Marcelo Suárez Salvia, recibió la orden de no avanzar con el tema.
Mientras tanto, la Aduana bloqueó la entrada de equipos valuados en unos 15 millones de dólares, lo que generó reclamos del gobierno chino y de las instituciones académicas locales. El proyecto completo rondaba los 300 millones de dólares y preveía una antena de 40 metros de diámetro para estudios de geodesia, astronomía y georreferenciación en un rango de frecuencias de 1 a 45 Ghz.
En Beijing interpretaron el freno como una señal de alineamiento con Washington. La revista Science y el South China Morning Post atribuyeron las demoras “a los esfuerzos del presidente libertario de Argentina, Javier Milei, para forjar estrechos lazos con Estados Unidos”.
El gobierno norteamericano considera al CART una posible infraestructura de “uso dual”, con potencial para aplicaciones científicas y militares. De hecho, el convenio original establecía que China dispondría del 60% del tiempo de observación, mientras que Argentina y los proyectos conjuntos compartirían el 40% restante. Analistas internacionales advirtieron que ese esquema podía implicar una cesión de soberanía funcional sobre recursos tecnológicos estratégicos.
En octubre, Milei dispuso que el Ministerio de Defensa autorizara “cualquier instalación de radares, observatorios o sistemas aeroespaciales”. La medida afectó al CART, pese a que el director del Observatorio Astronómico Félix Aguilar, Félix Aguilar, insistió en que se trataba de un proyecto “100% científico” y advirtió que “si esto fuera un proyecto militar, todo el mundo se daría cuenta”.
Las tensiones crecieron tras las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, uno de los principales nexos entre Donald Trump y Milei. En un encuentro en Washington aseguró que su objetivo era evitar “puertos, bases militares y centros de observación” de China en Argentina. El mensaje fue interpretado como una advertencia directa al Gobierno argentino para distanciarse de los acuerdos tecnológicos con Beijing.
En paralelo, la llegada del embajador de Trump, Peter Lamelas, reforzó el mismo discurso. El diplomático prometió trabajar “contra la presencia china en las provincias argentinas”, lo que provocó una respuesta inmediata de la embajada china en Buenos Aires.
Desde la comunidad científica local, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de San Juan y la Asociación Argentina de Astronomía defendieron la continuidad del proyecto. En un comunicado conjunto afirmaron que “el Radiotelescopio Argentino Chino (CART) es un proyecto con fines estrictamente científicos, producto de una labor de más de 30 años de cooperación internacional entre Argentina y China”.
Pese a los reclamos, la decisión del Gobierno se mantuvo firme. El radiotelescopio de San Juan quedó como otro símbolo del giro geopolítico de Milei hacia Estados Unidos y de la creciente disputa tecnológica entre Washington y Beijing en América Latina.
