El Banco Central inició operaciones para recomponer reservas en medio de las presiones del Fondo Monetario Internacional. La entidad busca cumplir con las metas incumplidas de acumulación de divisas antes del cierre del año, aunque admite que la recuperación sostenida recién podría concretarse a partir de 2026.
El Banco Central volvió al mercado de cambios con el objetivo de comprar dólares y reforzar las reservas internacionales, un punto crítico del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Según admitieron fuentes del equipo económico, la entidad se encuentra lejos de cumplir con la meta de USD 8.500 millones de acumulación prevista para este año, que el Fondo ya había flexibilizado a USD 5.000 millones tras el desvío registrado en julio.
El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, presentó ante inversores en Washington el esquema de política monetaria para la etapa posterior a las elecciones. Allí reconoció que la autoridad monetaria recién espera recomponer sus tenencias de manera sostenida a partir de 2026, cuando las condiciones del mercado resulten más favorables. “El bajo nivel de monetización actual brinda la oportunidad de priorizar las compras de reservas no esterilizadas”, señaló.
El funcionario explicó que la estrategia se apoya en una recuperación gradual de la demanda de pesos y en la generación de superávits externos, factores que permitirían comprar divisas sin presionar sobre la inflación. Sin embargo, aclaró que las intervenciones se limitarán a los momentos en que el tipo de cambio toque el piso de la banda de flotación, lo que reduce las chances de alcanzar los objetivos acordados con el FMI en el corto plazo.
El BCRA busca impulsar una fase de remonetización mediante la compra de dólares en el mercado, aunque sin recurrir a emisión adicional. La entidad argumenta que la política de equilibrio fiscal y la reducción del stock de pasivos remunerados agotaron las fuentes tradicionales de expansión monetaria. Por eso, la inyección de pesos ahora dependerá de las divisas que se logren adquirir.
Economistas y operadores del mercado advirtieron que la estrategia podría resultar insuficiente para cumplir las metas con el Fondo. “Los argentinos compraron dólares para cubrirse en la previa de la elección, entonces la demanda de pesos quedó muy deprimida. El BCRA dice que si se recupera la actividad, se abre la posibilidad de comprar reservas emitiendo pesos sin necesidad de esterilización”, explicó Santiago Bulat, de la consultora Invecq.
El equipo económico confía en que la estabilidad cambiaria y una mayor liquidación del sector exportador en los próximos meses ayuden a aliviar la presión sobre las reservas, aunque el panorama sigue siendo frágil. En los despachos oficiales reconocen que el margen para intervenir es estrecho y que las compras de divisas dependerán de un contexto externo más favorable.
Mientras tanto, el Fondo mantiene bajo observación el cumplimiento del programa y exige señales concretas de recomposición de reservas antes de liberar nuevos desembolsos. El mensaje de Werning ante los inversores buscó llevar tranquilidad: el BCRA “no tiene apuro” por recomponer sus tenencias, pero necesita mostrar avances para sostener la confianza.
El Gobierno enfrenta así una doble presión: estabilizar el mercado interno sin alterar la política monetaria y cumplir las metas con el FMI en un contexto de reservas al límite.
