El frente que agrupa a gobernadores no logró consolidarse como tercera fuerza y sufrió derrotas en los distritos donde gobierna, como Chubut, Santa Cruz, Santa Fe y Córdoba. Desde diciembre contará con ocho diputados nacionales y ningún senador, un resultado que la deja sin influencia en el Congreso.
El proyecto de Provincias Unidas se desmoronó en las elecciones legislativas. La coalición de gobernadores que buscaba instalarse como una alternativa moderada al oficialismo libertario y al peronismo sufrió una derrota contundente en todo el país y, especialmente, en las provincias donde tiene gestión.
Con presencia en dieciséis distritos, el frente obtuvo 1,7 millones de votos a nivel nacional, equivalentes a solo ocho bancas en Diputados y ninguna en el Senado. El resultado marcó el final de una apuesta que pretendía construir un polo federal de poder político, pero terminó diluyéndose ante la polarización entre La Libertad Avanza y Fuerza Patria.
El golpe más fuerte se registró en Chubut, donde el gobernador Ignacio Torres había sido uno de los principales impulsores del armado. Allí, el oficialismo provincial perdió frente a los libertarios, que se impusieron por amplio margen. La lista de Provincias Unidas quedó relegada al tercer lugar, muy lejos del caudal que Torres había conseguido en su elección provincial.
En Santa Cruz, el gobernador Claudio Vidal, otro de los fundadores del frente, tampoco logró retener el apoyo que lo llevó al poder en 2023. La boleta de Provincias Unidas no alcanzó el 15 % de los votos, mientras que La Libertad Avanza arrasó en toda la provincia. La derrota fue interpretada como un retroceso personal del mandatario, que había apostado a consolidar un bloque patagónico con proyección nacional.
En el centro del país, Córdoba volvió a ser escenario de una caída significativa. El gobernador Martín Llaryora, referente del espacio, quedó lejos de los libertarios y del peronismo. En su distrito, la contienda “se saldó de forma brutal y descarnada en favor del Presidente”, según fuentes provinciales. El resultado dejó a Hacemos por Córdoba, base de Provincias Unidas, sin capacidad de traccionar votos hacia el espacio nacional.
En Santa Fe, la coalición liderada por Maximiliano Pullaro no logró escapar al mismo destino. Provincias Unidas apenas obtuvo el 18 % de los votos y quedó muy por detrás de los candidatos de Javier Milei y Axel Kicillof. El mandatario radical había sido otro de los principales promotores del frente, con la expectativa de que su provincia aportara volumen político, pero terminó sumando una derrota significativa.
En el resto del país, la situación fue similar. En Mendoza, Entre Ríos y Salta, el espacio no consiguió representación y su performance fue marginal. Solo en Corrientes, el gobernador Gustavo Valdés logró un triunfo ajustado en su distrito, aunque sin impacto nacional.
“Provincias Unidas no logró romper la polarización y se llevó un sabor amargo de su primera contienda electoral”, reconoció uno de los voceros del espacio, al admitir el fracaso de la estrategia.
El frente quedará con ocho diputados nacionales y ningún senador a partir del 10 de diciembre. El resultado lo deja sin poder de negociación legislativa y sin peso político para influir en la agenda del Congreso.
La derrota en los territorios que gobierna golpeó la credibilidad del proyecto y generó tensiones internas. Los gobernadores deberán definir ahora si mantienen viva la coalición o si optan por volver a actuar en soledad.
Provincias Unidas apostó a una identidad federal y moderada, pero terminó desdibujada incluso en sus propias provincias. La pérdida de respaldo en sus bastiones dejó a sus dirigentes ante una disyuntiva: reconstruir el espacio desde la gestión o aceptar que el experimento político llegó a su fin.
