El Tesoro de los Estados Unidos activó un inédito esquema de respaldo al gobierno de Javier Milei mediante la adquisición directa de pesos en el mercado de cambios y un swap de divisas por 20.000 millones de dólares. La operación, encabezada por el secretario Scott Bessent, marcó un giro en la relación bilateral y colocó a la Casa Blanca como actor central en la estabilidad cambiaria argentina.
Tras cuatro días de negociaciones en Washington, el equipo económico de Luis Caputo consiguió el visto bueno del Tesoro norteamericano para aplicar un doble mecanismo de asistencia. Por un lado, la compra directa de pesos argentinos con dólares del Fondo de Estabilización Cambiaria (FSE); por otro, un acuerdo de intercambio de monedas (swap) entre el Banco Central y el Tesoro de los Estados Unidos por un monto de 20.000 millones de dólares.
El anuncio lo realizó el propio Scott Bessent, quien afirmó que “la comunidad internacional, incluido el Fondo Monetario Internacional, está unida en apoyo a la Argentina y a su prudente estrategia fiscal, pero solo Estados Unidos puede actuar con rapidez. Y actuaremos”. Según el funcionario, la medida respondió a la falta de liquidez del país y al compromiso de Washington de sostener a los aliados que mantienen disciplina fiscal.
La intervención norteamericana se canalizó a través del Banco Santander, encargado de ejecutar operaciones en nombre del Tesoro con “fines de intervención cambiaria”. De esa manera, el Gobierno evitó desprenderse de los últimos 360 millones de dólares disponibles en reservas para sostener el tipo de cambio en torno a los 1.470 pesos.
Bessent explicó que el swap y la compra de pesos no implican una transferencia directa de fondos. “No es un rescate en absoluto. No se está transfiriendo dinero. El Fondo de Estabilización Cambiaria nunca ha perdido dinero y no lo va a hacer acá”, señaló. Además, consideró que “el peso argentino está subvaluado” y que la estrategia se ajusta al principio de comprar barato y vender caro, propio de los mercados de inversión en divisas.
El funcionario norteamericano remarcó también la visión política detrás del acuerdo. “Milei ha hecho las cosas correctas. Él llegó para romper 100 años de ciclos negativos para la Argentina. Es también un gran aliado para Estados Unidos. Está comprometido con sacar a China de su país”, sostuvo en declaraciones a Fox News. Desde su perspectiva, la decisión de Washington busca reforzar el vínculo con un socio estratégico y reducir la influencia de Pekín en América Latina.
El respaldo norteamericano coincidió con la definición de que el swap con China, por unos 18.000 millones de dólares, constituye una de las herramientas con las que el gigante asiático impulsa el yuan como moneda de intercambio comercial. Aunque no se informó si se exigirá su cancelación inmediata, en Washington observan ese vínculo con atención.
Bessent destacó además que el programa económico argentino mantiene “una estrecha coordinación con el FMI” y que el esquema de bandas cambiarias continúa siendo adecuado para sus objetivos. En su mensaje público, subrayó la voluntad de la administración Trump de acompañar a gobiernos que promuevan “el comercio justo y la inversión estadounidense”.
“El éxito de la agenda de reformas argentina es de importancia sistémica, y una Argentina fuerte y estable que contribuya a consolidar un Hemisferio Occidental próspero responde al interés estratégico de los Estados Unidos. Su éxito debería ser una prioridad bipartidista”, afirmó.
El funcionario defendió el plan ante las críticas internas en su país. La senadora demócrata Elizabeth Warren lo cuestionó por destinar recursos a la compra de pesos en lugar de fortalecer programas sociales dentro de Estados Unidos. Bessent respondió con ironía: “Ella es una peronista estadounidense. Ya sabes, no llores por mí, Massachusetts”, en alusión al estado de origen de la legisladora.
La operación, inédita por su magnitud y por el grado de involucramiento político, busca estabilizar el mercado cambiario argentino en la recta final antes de las elecciones legislativas. En paralelo, el Gobierno apuesta a que la inyección de confianza que genera el apoyo de Washington se traduzca en una mejora de expectativas y en una reducción de la presión sobre el dólar.
Según Bessent, “una Argentina fuerte y estable responde al interés estratégico de Estados Unidos”, una frase que resume el sentido del auxilio financiero y define el nuevo mapa de poder en el hemisferio occidental.
