Las elecciones comunales tienen fecha para el 5 de junio. Si Macri decide pelear por la Rosada, las uniría a las presidenciales junto con las de jefe de Gobierno.
Mauricio Macri tiene casi decidido pelear por el sillón de la Casa Rosada. Sólo dos situaciones podrían hacerlo retroceder: que sea Daniel Scioli, y no Cristina Kirchner, el candidato del oficialismo, y que los sondeos de intención de voto no le garanticen un piso de 15 puntos, necesarios para ir a un ballotage. Macri esperará así a que la Presidenta confirme su postulación para blanquear la suya. Pero ya prepara el terreno para adaptar el calendario electoral porteño a ese escenario: ordenó a su tropa de la Legislatura que inicie las negociaciones con los diputados opositores para lograr la unificación de todos los comicios en octubre.
La aspiración de máxima, que va de la mano de su postulación presidencial, es pegar la elección de jefe de Gobierno y las comunales –previstas para el 5 de junio– a las presidenciales. La de mínima, achicar todo lo posible el número de comicios. Para los dos casos se necesita modificar la legislación vigente con los votos de la oposición.
El argumento oficial del macrismo es ahorrar gastos y evitarle a los vecinos la engorrosa tarea de salir a votar seis veces este año, teniendo en cuenta las internas obligatorias de agosto y los probables ballotage porteño y nacional. Pero además, Macri busca ganar tiempo para mejorar su posicionamiento y garantizar un ballotage. La unificación, en ese escenario, podría mejorar la performance en la Ciudad, por la tracción de votos que generaría su nombre. Si no lograra ubicarse segundo en los sondeos, la convocatoria común dejaría de ser conveniente. Para la otra opción, pegar la elección del jefe de Gobierno a las de comunas en junio, tendría que realizar la convocatoria con 90 días de anticipación. Esto es, en marzo. En su entorno ya hablan de postergar la fecha.
Es por eso que impera la negociación con la oposición. La tarea –nada sencilla– recayó en el jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, y el vicepresidente primero del cuerpo, Oscar Moscariello. La Constitución porteña establece que los comicios locales deben ir separados del resto. Para modificarlos, se necesita la aprobación de la Legislatura con los dos tercios de los votos (40). El PRO cuenta con 24 legisladores pero especula con un dato cierto: cree que por la falta de candidatos porteños posicionados, a todos los partidos les serviría la tracción que le generarían sus postulantes presidenciales. El cambio de la fecha de las comunales –que requiere de 31 votos– también iría en el paquete. Por ahora hubo tanteos informales, con un resultado poco alentador. Proyecto Sur, el ibarrismo y el peronismo de Diego Kravetz dicen que no. La Coalición Cívica duda. Solo la UCR se mostró permeable.
