El oficialismo esperaba un revés en la votación sobre los vetos al aumento de fondos para la Emergencia Pediátrica y las universidades, pero se esperanzaba con que la diferencia no fuera tan abrumadora. En la Casa Rosada apuntaron por lo bajo contra los Menem. Los aliados del PRO se mostraron muy decepcionados.
La contundente caída del Gobierno en el Congreso, al intentar sostener los vetos del Presidente Javier Milei sobre los fondos para la Emergencia Pediátrica y las universidades públicas, era previsible incluso para el oficialismo. Sin embargo, la magnitud del resultado dejó en shock a la Casa Rosada. Dentro de la cúpula libertaria, mientras exhibían choques con la oposición, también se cruzaban reproches internos.
Durante la noche previa, tras horas de conversaciones, en Balcarce 50 ya reconocían que se avecinaba un día oscuro. Admitían que la resistencia a los vetos sería insostenible frente a una oposición endurecida y a aliados que se iban alejando. Con todo, había expectativas de salvar al menos uno de los vetos o de que la pelea fuera más equilibrada. En definitiva, buscaban que la derrota no resultara tan aplastante como terminó siendo.
En público, el Gobierno responsabilizó al kirchnerismo, pero en privado las culpas se repartían entre propios. El círculo vinculado a Santiago Caputo apuntaba contra la presidencia de la Cámara de Diputados, bajo conducción de Martín Menem. “No estaban algunos de los nuestros y perdimos aliados. Les bajamos plata a los gobernadores y ¿no sirvió de nada?”, lanzó con fastidio un dirigente libertario tras la votación, mientras crecía la inquietud por el impacto en los mercados y la escalada del dólar, que ya se disparaba desde temprano. Habitualmente muy activo en redes, el dirigente riojano más cercano a Karina Milei optó por el silencio luego de la derrota.
Desde La Libertad Avanza (LLA) intentaban relativizar el resultado. “En estos casos, cuando la derrota es inminente, no se le pide a aliados difíciles que se expongan sin sentido, entonces la derrota termina siendo por más. Siempre partiendo de la base de que no se llegaba”, explicó un estrecho colaborador del oficialismo.
Más allá de los análisis internos, en la Casa Rosada intentaban transmitir calma frente a la reacción económica. A pesar de que el riesgo país trepó a 1226 puntos y el dólar alcanzó los 1485 pesos, insistían en que la situación estaba “controlada”. “Ya sabíamos lo que iba a pasar”, aseguraban en Balcarce 50.
Como muestra de normalidad, el Gobierno no alteró la agenda pública de Milei: este viernes a las 11.30 recibirá a los principales candidatos nacionales en la quinta de Olivos. A esa actividad sumaron una conferencia de prensa del vocero Manuel Adorni, prevista una hora antes y con contenido reservado.
La derrota histórica del Presidente Javier Milei en Diputados también profundizó las tensiones dentro de La Libertad Avanza. En el sector liderado por Santiago Caputo expresaron su enojo por la mala coordinación política de los Menem y del recién llegado ministro del Interior, Lisandro Catalán, quien se sumó tarde a la operación para defender los vetos, cuando el daño ya estaba hecho. “Es necesario hacer cambios urgentes en la conducción política”, señaló un dirigente de Las Fuerzas del Cielo, alertando sobre las consecuencias para el Gobierno y la campaña de octubre.
El choque interno se agravó por errores concretos en la gestión de recursos. Catalán distribuyó apurosamente fondos a gobernadores aliados sin incluir a todos los referentes, como Alfredo Cornejo, cuya bancada terminó votando en contra. Por su parte, Martín Menem no logró asegurar los votos libertarios y falló en contener a grupos internos que buscaban diálogo, mientras algunas iniciativas económicas para universidades, discapacitados y jubilados nunca se concretaron, debilitando la estrategia oficialista.
En redes, los libertarios intentaron desviar la atención cargando contra rectores de universidades públicas por los niveles de sus sueldos. El propio ministro de Educación, Luis Caputo, señaló al vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, referente radical y uno de los promotores de la marcha. Yacobitti y las autoridades señaladas rechazaron las acusaciones, mientras las manifestaciones crecían en la Ciudad de Buenos Aires y en distintos puntos del país. Desde la Casa Rosada minimizaron la protesta y la acusaron de tener fines desestabilizadores. “Nos quieren romper. No van a poder”, advirtió un alto funcionario cercano a Milei.
