El secretario de Turismo, propone trasladar y vacunar a los carpinchos de Nordelta para controlar su población, pero se topa con la resistencia de la familia Costantini, que defiende a los roedores y planea un hospital para ellos.
El secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, se encuentra en medio de una polémica por su plan para controlar la población de carpinchos en Nordelta, Tigre, generando un inesperado choque con la familia de Eduardo Costantini, fundador del barrio.
El funcionario respondió a los reclamos de vecinos que denuncian que los carpinchos dañan jardines y circulan libremente por las calles del barrio, generando riesgos para los vehículos. Sin embargo, los especialistas destacan que estos roedores cumplen un papel vital en el ecosistema local, dispersando semillas y contribuyendo a la regeneración de humedales y bosques.
Entre las propuestas de Scioli se encuentran trasladar a los carpinchos a islas cercanas y la aplicación de vacunas anticonceptivas para controlar su reproducción. Estas medidas, sin embargo, encontraron resistencia de los protectores de animales y, especialmente, de Elina Fernández, esposa de Eduardo Costantini, quien ha manifestado públicamente su intención de abrir un hospital para los roedores dentro de Nordelta.
“Están en la casa como un perro más”, declaró Costantini en 2021 al referirse a una de sus carpinchas que había tenido doce crías.
Mientras tanto, la controversia se suma a la compleja situación que atraviesa el turismo en la región, con una caída de visitantes que recuerda los niveles críticos de la pandemia. Scioli asegura que su objetivo es encontrar un equilibrio entre las necesidades de los vecinos y la preservación del medioambiente, aunque todavía no logró implementar ninguna de las soluciones planteadas.
La disputa entre autoridades, vecinos y protectores de animales promete mantenerse como un tema de debate en Nordelta, reflejando la tensión entre el crecimiento urbano y la conservación de la fauna local.

