El armado de frentes rumbo a las elecciones de octubre volvió a sacudir a la UCR bonaerense, que enfrenta otra fuerte crisis interna. La decisión de sumarse a Provincias Unidas, con Florencio Randazzo como figura destacada, encendió tensiones que incluyen amenazas de impugnaciones y el análisis, por parte de algunos sectores, de posibles alianzas alternativas, incluso con Elisa Carrió.
Falta apenas una semana —el 17 de agosto— para que venza el plazo de inscripción de candidaturas nacionales, y el radicalismo provincial llega a esa instancia fragmentado, “todo roto” y sin una conducción definida, con al menos cuatro corrientes internas marcando estrategias distintas. Las proyecciones electorales no son alentadoras: prevén una merma en la representación legislativa en la provincia.
La jugada con Florencio Randazzo
El cierre de alianzas para las elecciones provinciales del 7 de septiembre, que llevó a la UCR a competir en el frente Somos Buenos Aires, ya había generado roces internos. Sin embargo, la estrategia para los comicios nacionales de octubre terminó de profundizar la disputa.
“No hay conducción, está todo roto”, expresó el fin de semana un legislador radical luego de confirmarse el ingreso del partido a Provincias Unidas.
Esta movida fue promovida por el sector Evolución, liderado por Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti, con el respaldo de Pablo Domenichini, pero rechazada por el ala referenciada en Maximiliano Abad y por el grupo de intendentes alineados con Miguel Fernández, presidente del Comité de Contingencia de la UCR bonaerense. También quedó en un punto intermedio el espacio de Facundo Manes, que participó de las conversaciones, pero mantiene una posición ambigua respecto a la provincia.
Las cuatro corrientes internas
La línea que responde a Lousteau, con referentes como Domenichini, fue la primera en cerrar un acuerdo con Provincias Unidas para impulsar una tercera vía de alcance federal.
Domenichini, quien encabezará la nómina de candidatos a diputados nacionales por la Tercera sección, jugó un rol central en la concreción del pacto, a diferencia de otros sectores que se mostraron reacios. Para Evolución, la urgencia por sellar la alianza y presentar una lista competitiva pesó más que las diferencias internas.
“Hubo algunos sectores internos es que querían adelantar la discusión de lugares en las listas. Y para esa discusión aún tenemos varios días por delante. Por lo tanto se decidió firmar la alianza porque corría el tiempo legal. Se estaba dilatando una discusión en cuestiones para las que aún hay tiempo”, señalaron desde Evolución, justificando el acuerdo con Randazzo.
Sin la firma del Comité de Contingencia
El grupo que encabeza Fernández, conformado por intendentes y dirigentes del interior bonaerense, rechazó el pacto. El exintendente de Trenque Lauquen se negó a rubricar el documento como presidente del Comité de Contingencia y analiza si avanzará con una impugnación por el uso del sello partidario en la alianza con Provincias Unidas.
Tras un intento fallido de conducción conjunta con el sector de Lousteau, la discusión por las listas de Somos Buenos Aires terminó alejando a Fernández, que se posiciona ahora como un actor independiente y dispuesto a romper con el esquema central.
La negativa a firmar dejó abierta la posibilidad de negociar con otros espacios, incluida Lilita Carrió, en busca de alternativas electorales que prioricen el peso territorial, los acuerdos previos y la influencia de los intendentes.
El frente de Maximiliano Abad
En la misma sintonía, el sector de Abad también rechaza el entendimiento con Randazzo. Tal como sucedió cuando se negó a respaldar la alianza de Somos Buenos Aires, el dirigente marplatense insiste en que la UCR no forma parte de Provincias Unidas.
“Nosotros no firmamos ni antes ni ahora. Esta vez porque no hubo convención que resolviera las alianzas. No se convocó. Entendemos que el partido no forma parte de ninguna alianza”, remarcan, y anticipan que judicializarán el tema con la expectativa de obtener aval.
Si prospera su planteo, se habilitaría la chance de competir en octubre con la histórica lista 3, aunque el margen de tiempo para definirlo es escaso y el escenario, incierto.
La incógnita de Facundo Manes
El traslado de Manes a la Ciudad, donde se perfila para encabezar la lista de senadores nacionales de CABA junto a Lousteau, abrió interrogantes sobre su rol en la interna bonaerense. Si bien colocó candidatos de su sector en Somos Buenos Aires para las legislativas del 7 de septiembre —en un armado que contó con la presencia de Juan Schiaretti—, en los últimos días pareció correrse de la escena provincial.
Todo indica que su estrategia apunta a posicionarse con miras a la elección presidencial de 2027, tomando distancia del acuerdo con Florencio Randazzo.
