La postal de varias bancas vacías durante la sesión y el voto dividido en torno al ajuste jubilatorio, sumado a la influencia de legisladores alineados con gobernadores, amenaza con desdibujar el regreso del grupo oficialista conocido como los “87 héroes”
El PRO todavía está procesando la derrota electoral en la Ciudad de Buenos Aires, y esa digestión lenta podría tener consecuencias directas sobre los planes parlamentarios de los libertarios en Diputados.
La irrupción de La Libertad Avanza en el territorio porteño, desplazando al macrismo al tercer lugar, marcó un punto de quiebre que terminó de fracturar al bloque del PRO en la Cámara baja, una tensión interna que venía cocinándose desde hace tiempo.
Por primera vez desde su surgimiento, la fuerza liderada por Mauricio Macri exhibió públicamente sus divisiones internas, no solo mediante dictámenes separados, sino también a través del voto en el recinto.
Durante la sesión en la que la oposición logró media sanción a la ley de actualización jubilatoria, la extensión de la moratoria previsional y la declaración de emergencia para la discapacidad, el bloque del PRO apareció luego de alcanzado el quórum. De los 35 integrantes, solo unos 20 participaron activamente. El resto se quedó en sus oficinas, y apenas tres estuvieron ausentes por completo.
La grieta también se manifestó en las votaciones. En cuanto al proyecto jubilatorio, 22 diputados votaron en contra, uno —Héctor Baldassi— se expresó a favor (también fue el único en apoyar la emergencia en discapacidad), nueve eligieron abstenerse y tres directamente no emitieron voto.
Los que optaron por la abstención fueron Martín Ardohain, Gabriela Besana, Sofía Brambilla, Germana Figueroa Casas, Luciano Laspina, Silvia Lospennato, Ana Clara Romero, María Sotolano y María Eugenia Vidal. Este grupo dejó en claro que su presencia tenía como objetivo diferenciarse del resto del bloque mediante una postura intermedia.
“Hay cansancio moral. Pasamos de garantizar gobernabilidad a suplicar que no cierren el Garrahan. No existe diálogo político ni parlamentario. Una parte del PRO ya se fue a La Libertad Avanza. Otra busca construir una tercera vía”, explicó un legislador del espacio.
Esta fractura se da mientras avanzan las negociaciones entre Cristian Ritondo y Diego Santilli, referentes del PRO, con Karina Milei y Sebastián Pareja por parte de La Libertad Avanza, con el objetivo de presentar una alternativa conjunta contra el peronismo en territorio bonaerense.
Según un diputado que mantiene distancia del oficialismo libertario, esta división no se formalizará antes de 2026: “Todavía no hay demanda electoral ni una oferta organizada”.
Por ahora, anticipan una estrategia de posicionamiento variable por parte del bloque, aunque cada vez con perfiles más definidos.
Mientras el PRO trata de sostener una unidad cada vez más frágil, el Gobierno observa con atención el resultado de la última votación. Si la situación no cambia, podrían perder el apoyo del llamado “bloque de 87 héroes”, clave para sostener los vetos presidenciales a lo largo del 2024.
“Habrá que esperar a ese momento y ver cómo se comportan los 9 que se abstuvieron y los 3 que faltaron donde hay uno que es casi seguro que no acompañe el veto -Álvaro González. Pero también hay que mirar que hay 3 radicales que votaron a favor, los provinciales de Tucumán, Córdoba y San Juan, parte de los diputados que responden a Oscar Jalil (Catamarca) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero), que también acompañaron las leyes y hasta los radicales peluca que faltaron”, señaló un diputado cercano al oficialismo.
Durante este año, la oposición logró que Diputados aprobara un nuevo esquema de actualización jubilatoria. Con ese proyecto ya girado al Senado —donde Unión por la Patria cuenta con 34 bancas—, el oficialismo opositor está a apenas unos votos de conseguir la aprobación final. A ellos podrían sumarse nombres como Martín Lousteau (UCR), Guadalupe Tagliaferri (PRO) y Alejandra Vigo, aliada del cordobesismo.
El presidente Javier Milei reiteró que vetará las tres iniciativas si el Congreso las convierte en ley. Si esto sucede, la oposición intentará forzar su promulgación, y el Gobierno necesitará reconstruir el apoyo total del “bloque veto” de “los 87 héroes” para frenar el avance con una mayoría agravada. En pleno año electoral, y con las provincias en modo campaña, la gran incógnita en el Congreso es si los gobernadores exigirán un alto precio para acompañar a la Casa Rosada o si preferirán tomar distancia, pensando en sus propios comicios.
