El Municipio avanza con un parque de más de una hectárea sobre la calle Ipiranga, pero las agrupaciones barriales siguen cuestionando el desarrollo inmobiliario en los terrenos linderos.
En Boulogne ya se ven máquinas y obreros trabajando sobre la calle Ipiranga. Es el puntapié inicial de una obra largamente anunciada: un nuevo parque público de más de una hectárea que busca transformar un sector clave de la ciudad. El proyecto contempla veredas anchas, bicisendas, juegos infantiles, áreas de descanso y una reconfiguración total del tránsito en la zona.
Desde el gobierno local destacan que se trata de una iniciativa que responde a una demanda histórica de mayor espacio verde y seguridad en el barrio. Con una inversión mixta entre el sector público y privado, la obra será ejecutada por desarrolladores que —según explicaron— cedieron parte del terreno para el uso comunitario.
Sin embargo, en paralelo a las obras, se mantiene viva una preocupación que viene creciendo desde el año pasado: ¿qué pasará con el resto del predio del ex Batallón?
Las condiciones del acuerdo
Vecinos y organizaciones barriales cuestionan que el proyecto incluya, en etapas posteriores, la construcción de un barrio cerrado o complejo habitacional en los terrenos linderos al parque. Si bien la actual gestión municipal redujo la densidad de lotes permitidos y estableció que el parque se haga antes que cualquier avance privado, las dudas persisten.
“No estamos en contra del parque, al contrario. Pero no queremos que se use como excusa para urbanizar sin planificación y perder un pulmón verde histórico”, expresó uno de los frentistas autoconvocados.
Las autoridades, por su parte, aseguran que el nuevo diseño urbanístico incluye estándares provinciales, baja densidad y la garantía de uso público del parque. Además, recalcan que el proyecto había sido aprobado por la gestión anterior y que ahora se incorporaron mejoras para garantizar un desarrollo más equilibrado.
Boulogne fue una de las localidades donde el intendente Ramón Lanús obtuvo sus mejores resultados electorales en 2023. Esa legitimidad parece impulsar el avance de obras, pero también lo obliga a dar respuestas a una comunidad que no está dispuesta a dejar de preguntar.
Con el parque en marcha y el futuro del resto del terreno aún abierto al debate, el escenario combina entusiasmo con incertidumbre. Por ahora, la transformación de Boulogne camina sobre dos carriles: uno de obras y otro de reclamos.

