En medio de señales de fragilidad financiera, Economía lanzó un canje voluntario de bonos en pesos y reabrió licitaciones por más de $4 billones. El mercado lo leyó como un giro en la estrategia de Milei y Caputo, que hasta ahora evitaban medidas de este tipo.
El Ministerio de Economía avanzó con una nueva estrategia para estirar plazos de vencimiento y calmar las presiones del mercado. En medio de un contexto sensible, lanzó un canje de bonos en pesos ajustados por CER por un nuevo bono dual, con vencimiento en diciembre de 2026. Además, convocó a una licitación por más de 4 billones de pesos para cubrir vencimientos que se acumulan este mes y el próximo.
La operación fue anunciada por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, quien detalló que el Boncer TZX26 podrá intercambiarse por el bono dual TTD26. Según explicaron desde el equipo económico, se trata de una “conversión voluntaria”, en un intento por despegarse del término “reperfilamiento”, que aún resuena en el mercado como sinónimo de desconfianza.
La reacción de los analistas fue inmediata. Un especialista del sector financiero consultado afirmó que “estirar duration es reperfilar la deuda”. Y agregó: “Así sea voluntario y no compulsivo, todo reperfilamiento del sector público, aunque se tilde de ‘amigable’, impacta en los mercados”.
El operativo tendrá lugar este miércoles 14 de mayo. Coincidirá con la publicación del dato de inflación de abril, que, según estimaciones, rondaría el 3%. Si se confirma esa tendencia, el Tesoro podría aprovechar para reducir las tasas ofrecidas.
La licitación incluirá instrumentos a diferentes plazos. El Tesoro colocará Letras Capitalizables (Lecap) con vencimiento el 30 de junio, el 31 de julio, el 29 de agosto y el 28 de noviembre. También ofrecerá un Bono Capitalizable (Boncap) al 30 de enero de 2026, una nueva Letra a tasa TAMAR al 30 de abril de ese mismo año, y la reapertura de un bono ajustado por CER con vencimiento en octubre de 2026.
Las tasas nominales de los títulos Lecap varían entre 2,26% y 3,98% mensual, mientras que los Boncap reabiertos ofrecen retornos de entre 2,05% y 2,65%. En la licitación del 24 de abril, el Gobierno logró renovar solo el 70% de los vencimientos, lo que encendió luces de alerta en el mercado.
Además de los compromisos con inversores privados, el Gobierno incluyó una operación de canje con el Banco Central. El Tesoro ofreció reemplazar una letra ajustable capitalizable por otra deuda equivalente en el marco de la misma licitación. El monto involucrado ronda los 4 billones de pesos.
Según explicó el economista Horacio Rovelli, la deuda en pesos ajustada por tasa representa un costo mensual de intereses de aproximadamente 4,2 billones de pesos. En comparación, el gasto mensual de la Administración Nacional se ubica en torno a los 10,1 billones. “Si no capitalizan no pueden pagar los intereses de la deuda en pesos”, afirmó.
La medida generó cuestionamientos desde el propio discurso oficial. El mismo gobierno que insiste en la necesidad de liberar liquidez para dinamizar la economía ahora avanza con una operación que, según los analistas, expone la fragilidad del esquema financiero. “Por un lado festejan que no renuevan todo lo que licitan, porque es liquidez que demanda el sector privado para financiar el crecimiento. Pero por el otro, salen con una conversión que es una señal sobre la poca sostenibilidad de la deuda”, advirtió el analista consultado.
Mientras tanto, el mercado sigue atento. Las decisiones de la Secretaría de Finanzas vuelven a instalar dudas sobre la verdadera capacidad del Tesoro para enfrentar los vencimientos sin deteriorar el frente financiero. En paralelo, el ministro Luis Caputo analiza alternativas para postergar un pago en dólares por 4.500 millones previsto para este año. La tensión persiste.
